Hayden Ashworth
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Una cúpula de hielo. La enorme bola de fuego del dragón chocó contra la esfera, aplicando su fuerza y terminando por resquebrajarla y entrar, atacando al pirata. No se había parado a pensar en qué tipo de Fruta del diablo tendría su rival. Obviamente era una Zoan mitológica, como la suya, pero… ¿qué criatura era? Un ave de hielo… No conocía tanto de mitologías como para hacer una conexión. ¿Pero qué importaba?
Su ataque se disipó, mostrándole cómo había conseguido dañarle los brazos. En aquel momento volvió a sentir cierto escozor en el brazo, proveniente del corte realizado por el choque. Había conseguido atravesar su haki, aunque fuese mínimamente. Debía tener un haki igual al suyo o puede que incluso superior. El rival que tenía frente a sí no era moco de pavo. Y ni siquiera era el capitán de aquella banda pirata. Ese hombre de rojos cabellos con el que igualó en combate, seguramente, era ahora mucho más fuerte que él. ¿Y el dragón?
Seguía siendo un simple sargento. No podía seguir quedándose atrás, si quería luchar por su justicia debía seguir fortaleciéndose. El pirata lo atacó de nuevo con sus dos espadas. En el último momento, y por los pelos, el dragón saltó hacia atrás usando su geppou. Las espadas cortaron su uniforme y, como no reaccionó a tiempo para aplicar haki a su torso, fue cortado. No fueron heridas mortales, pero sí algo más graves que la de su brazo. Maldijo, apretando los dientes.
Se movió a gran velocidad, cogiendo altura con su geppou y sus alas, ascendiendo y buscando estar unos diez metros por encima de la posición principal del pirata, le siguiese este o no. Al llegar a lo alto, se dio la vuelta y miró hacia el pirata, llevando la pierna hacia atrás. La pierna se vio envuelta en llamas.
─Phoenix… -dio una patada al aire-¡¡Emperor!!
Una enorme onda cortante voló hacia el pirata, envuelta en llamas y tomando la forma de un gigantesco fénix que extendía las alas, buscando a su presa.
Su ataque se disipó, mostrándole cómo había conseguido dañarle los brazos. En aquel momento volvió a sentir cierto escozor en el brazo, proveniente del corte realizado por el choque. Había conseguido atravesar su haki, aunque fuese mínimamente. Debía tener un haki igual al suyo o puede que incluso superior. El rival que tenía frente a sí no era moco de pavo. Y ni siquiera era el capitán de aquella banda pirata. Ese hombre de rojos cabellos con el que igualó en combate, seguramente, era ahora mucho más fuerte que él. ¿Y el dragón?
Seguía siendo un simple sargento. No podía seguir quedándose atrás, si quería luchar por su justicia debía seguir fortaleciéndose. El pirata lo atacó de nuevo con sus dos espadas. En el último momento, y por los pelos, el dragón saltó hacia atrás usando su geppou. Las espadas cortaron su uniforme y, como no reaccionó a tiempo para aplicar haki a su torso, fue cortado. No fueron heridas mortales, pero sí algo más graves que la de su brazo. Maldijo, apretando los dientes.
Se movió a gran velocidad, cogiendo altura con su geppou y sus alas, ascendiendo y buscando estar unos diez metros por encima de la posición principal del pirata, le siguiese este o no. Al llegar a lo alto, se dio la vuelta y miró hacia el pirata, llevando la pierna hacia atrás. La pierna se vio envuelta en llamas.
─Phoenix… -dio una patada al aire-¡¡Emperor!!
Una enorme onda cortante voló hacia el pirata, envuelta en llamas y tomando la forma de un gigantesco fénix que extendía las alas, buscando a su presa.
- Resumen:
- Esquivo el ataque de Therax por los pelos, recibiendo un par de cortes en el torso, para despues empezar a coger altura y soltar una tecnica
- Cosas usadas:
Geppou, velocidad y...
Phoenix Emperor
Zuko carga su pierna con potentes llamas y descarga una onda cortante (Rankyaku), la cual está cubierto de llamas, sobre el enemigo. Tiene la forma de un ave y crece hasta alcanzar los cinco metros de punta a punta. Esta onda tiene más capacidad de corte que un Rankyaku normal.
La niebla era una gran aliada, o eso se decía así mismo el suzaku, que continuaba surcando los cielos en busca de algún lugar donde aterrizar. Estaba tardando algo más de lo normal en atravesar el hielo, pues en lugar de ir en línea recta, prefirió dar un pequeño rodeo para intentar evitar zonas en conflicto, para no tener el infortunio de aterrizar en mitad de un combate. Gracias a su mantra, intentó percibir la zona con menos contingentes, aunque era inevitable que al aterrizar se fuera a encontrar con alguien; o al menos casi inevitable. Además de eso, usó su vista de depredador aéreo para contemplar mejor el suelo que iba a pisar.
-Creo que aterrizaremos por ahí, Marc –le dijo al semigigante, que continuaba enganchado a sus patas.
Inmediatamente, se inclinó hacia la derecha y comenzó a descender hacia una zona, aparentemente, despoblada, sin nadie que le atacara.El viento le daba en la cara y agitaba sus plumas en un precioso baile que pocos podrían apreciar. Solo esperaba que la niebla durara lo suficiente como para aterrizar sin ser vistos y emprender rumbo a la plaza de ejecuciones para ver el espectáculo. En el caso de tocar tierra, simplemente, el pelirrojo volvería a su forma humana y posaría la mano sobre la empuñadura de su samauindo para cargarla de fuego, para comenzar a andar hacia la dirección más céntrica, donde, posiblemente, estaría el lugar de ejecución del yonkou.
-¿Lo más lógico es que lo ejecuten en mitad de la isla, no? -preguntó en voz alta, esperando que alguno de sus compañeros le respondiera.
-Creo que aterrizaremos por ahí, Marc –le dijo al semigigante, que continuaba enganchado a sus patas.
Inmediatamente, se inclinó hacia la derecha y comenzó a descender hacia una zona, aparentemente, despoblada, sin nadie que le atacara.El viento le daba en la cara y agitaba sus plumas en un precioso baile que pocos podrían apreciar. Solo esperaba que la niebla durara lo suficiente como para aterrizar sin ser vistos y emprender rumbo a la plaza de ejecuciones para ver el espectáculo. En el caso de tocar tierra, simplemente, el pelirrojo volvería a su forma humana y posaría la mano sobre la empuñadura de su samauindo para cargarla de fuego, para comenzar a andar hacia la dirección más céntrica, donde, posiblemente, estaría el lugar de ejecución del yonkou.
-¿Lo más lógico es que lo ejecuten en mitad de la isla, no? -preguntó en voz alta, esperando que alguno de sus compañeros le respondiera.
- Resumen:
- Volar para intentar llegar al suelo + dirigirme a Marc + si el moderador lo quiere, aterrizar en una zona con poca gente y volver a mi forma humana, comenzando a cargar el dial de mi katana.
PD: Perdón por el mierdipost, pero ando con fiebre y malestar.
Marc Kiedis
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Los segundos pasaban, y a pesar de que la espesa niebla a su alrededor le impedía ver por dónde iban, al grandullón no le estaba resultando un viaje incómodo ni mucho menos. El reparto del peso entre ave y pasajero hacía que ninguno de los dos tuviese que desgastarse mucho, y la sensación del aire en la cara mientras avanzaban era, pese a la gran velocidad, ciertamente placentera. Así que, cuando el pelirrojo le anunció que iban a aterrizar, Marc se sorprendió ligeramente. No esperaba que tardasen tan poco tiempo en cubrir toda la distancia que separaba el barco de la costa, pero si era así mejor que mejor.
- Pues como tú digas, Zane. Yo con tanta niebla no veo bien, así que me fiaré de ti. - contestó con una sonrisa el semigigante.
En realidad estaba ansioso por llegar a tierra y ver qué había allí. La curiosidad era, en aquellos momentos, como un pequeño aguijón clavado en su cerebro. Necesitaba observar la isla desde dentro, ver qué clase de artimañas y de defensas había preparado el Gobierno Mundial, y comprobar de cerca cómo era el dispositivo de seguridad montado para un acto de tal categoría.
Si conseguían llegar a tierra, el semigigante seguiría a Zane y a los demás, adentrándose con ellos en la isla y mostrándose de acuerdo con el razonamiento expuesto por el Antiguo Supernova. Si tenía tiempo (es decir, si nadie les atacaba muy pronto), ofrecería con su mejor sonrisa un trozo de queso a cada uno de sus compañeros para que cogiesen fuerzas antes de la batalla que posiblemente se avecinaba.
- Pues como tú digas, Zane. Yo con tanta niebla no veo bien, así que me fiaré de ti. - contestó con una sonrisa el semigigante.
En realidad estaba ansioso por llegar a tierra y ver qué había allí. La curiosidad era, en aquellos momentos, como un pequeño aguijón clavado en su cerebro. Necesitaba observar la isla desde dentro, ver qué clase de artimañas y de defensas había preparado el Gobierno Mundial, y comprobar de cerca cómo era el dispositivo de seguridad montado para un acto de tal categoría.
Si conseguían llegar a tierra, el semigigante seguiría a Zane y a los demás, adentrándose con ellos en la isla y mostrándose de acuerdo con el razonamiento expuesto por el Antiguo Supernova. Si tenía tiempo (es decir, si nadie les atacaba muy pronto), ofrecería con su mejor sonrisa un trozo de queso a cada uno de sus compañeros para que cogiesen fuerzas antes de la batalla que posiblemente se avecinaba.
- Resumen:
- - Disfrutar del vuelo, y si se puede aterrizar y ofrecer al resto un trozo de queso.
Gareth Silverwing
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- Arthur. - Me llamó Zinogre en mi mente.
- ¿Si? - Contesté.
- Creo que esa no es la posición natural de un hombro. - Puntualizó.
Me di cuenta en ese momento que la armadura estaba algo quemada en esa zona, que había sentido algo parecido a un gran impacto en ese preciso lugar, y que no escuchaba casi nada en el oído de ese lado. Tensé mis músculos para recolocar el hueso en su sitio. En la emoción del ataque no me di cuenta de que ella había respondido con una bola extraña que había explotado al contacto con mi cuerpo. Pero ese no era el peor de mis problemas, Al me había escuchado. Maldito él y su oído de músico.
Miré detrás de él, estaba ignorando a los enemigos de forma deliberada, o eso o confiaba demasiado en sus camaradas. Se seguía acercando paso a paso mientras yo le hacía señas de que no lo hiciera, no quería que le ocurriera lo mismo que a Kai. Pero sabía que era un caso perdido, si quería venir lo haría sin dudarlo. En fin si va hacerlo que sea de utilidad.
Mientras mi oponente parecía estar bailando a mi alrededor generando unas extrañas llamas que ardían sobre el hielo y el agua agarré un trozo de hielo del tamaño de mi puño. Me centré en este mientras notaba como ella volvía a tratar de lanzarme su hechizo, esta vez con Al como objetivo. Ignoré el hecho de que ahora Al me caía un poco mejor y fundí unas partes concretas de la cara más plana de ese trozo de hielo. Miré a mi superior y le lancé una cálida sonrisa y un frío pedazo de hielo con un sencillo mensaje grabado en él "Cierra". El mensaje iba con bastante fuerza, aunque lo más seguro es que pudiese captarlo al vuelo.
Mientras la pirata terminaba su danza y se ponía en guardia me centré en las llamas que había creado, tenía que retenerla ahí, así que decidí darle un poco de dramatismo y teatro a la situación. Me puse firme en el centro de ese círculo de llamas mientras visualizaba lo que quería hacer y las palabras que tenía que decir.
- Las llamas no me harán nada, pues soy el capitán Arthur Silverwing, maestro del fuego... - Hice una breve pausa y di un par de golpes con el extremo de mi arma en el suelo, los cuales retumbaron como un martillo de guerra. Al instante las llamas se inclinaban en mi dirección mientras absorbía todo su calor y las extinguía. - Y del hielo. - En ese momento di un salto de varios metros para luego caer con toda mi fuerza sobre el mismo punto. Había concentrado el calor en forma de cuenco invertido debajo de nosotros.
El impacto hundió una plataforma que ahora se encontraba sobre una balsa de agua recién derretida. La presión entre las dos superficies hizo que el agua saliese disparada hacia el cielo, en cuanto alcanzó cierta altura la congelé antes de que cayera, formando una pared de hielo perfectamente circular a nuestro alrededor. Sólo quedaba una abertura arriba y confiaba en que Al fuera capaz de sellarla o por lo menos encargarse de ese punto.
- Perdona esta pausa, es muy descortés por mi parte ignorar a una dama en apuros. - Comenté haciendo énfasis en la última palabra.
Tras eso me lancé de nuevo a por ella, lanzando una estocada con mi arma, ahora su filo brillaba con un naranja incandescente. No apuntaba a ningún lugar vital, me centraría en herir alguna extremidad o las alas.
- ¿Si? - Contesté.
- Creo que esa no es la posición natural de un hombro. - Puntualizó.
Me di cuenta en ese momento que la armadura estaba algo quemada en esa zona, que había sentido algo parecido a un gran impacto en ese preciso lugar, y que no escuchaba casi nada en el oído de ese lado. Tensé mis músculos para recolocar el hueso en su sitio. En la emoción del ataque no me di cuenta de que ella había respondido con una bola extraña que había explotado al contacto con mi cuerpo. Pero ese no era el peor de mis problemas, Al me había escuchado. Maldito él y su oído de músico.
Miré detrás de él, estaba ignorando a los enemigos de forma deliberada, o eso o confiaba demasiado en sus camaradas. Se seguía acercando paso a paso mientras yo le hacía señas de que no lo hiciera, no quería que le ocurriera lo mismo que a Kai. Pero sabía que era un caso perdido, si quería venir lo haría sin dudarlo. En fin si va hacerlo que sea de utilidad.
Mientras mi oponente parecía estar bailando a mi alrededor generando unas extrañas llamas que ardían sobre el hielo y el agua agarré un trozo de hielo del tamaño de mi puño. Me centré en este mientras notaba como ella volvía a tratar de lanzarme su hechizo, esta vez con Al como objetivo. Ignoré el hecho de que ahora Al me caía un poco mejor y fundí unas partes concretas de la cara más plana de ese trozo de hielo. Miré a mi superior y le lancé una cálida sonrisa y un frío pedazo de hielo con un sencillo mensaje grabado en él "Cierra". El mensaje iba con bastante fuerza, aunque lo más seguro es que pudiese captarlo al vuelo.
Mientras la pirata terminaba su danza y se ponía en guardia me centré en las llamas que había creado, tenía que retenerla ahí, así que decidí darle un poco de dramatismo y teatro a la situación. Me puse firme en el centro de ese círculo de llamas mientras visualizaba lo que quería hacer y las palabras que tenía que decir.
- Las llamas no me harán nada, pues soy el capitán Arthur Silverwing, maestro del fuego... - Hice una breve pausa y di un par de golpes con el extremo de mi arma en el suelo, los cuales retumbaron como un martillo de guerra. Al instante las llamas se inclinaban en mi dirección mientras absorbía todo su calor y las extinguía. - Y del hielo. - En ese momento di un salto de varios metros para luego caer con toda mi fuerza sobre el mismo punto. Había concentrado el calor en forma de cuenco invertido debajo de nosotros.
El impacto hundió una plataforma que ahora se encontraba sobre una balsa de agua recién derretida. La presión entre las dos superficies hizo que el agua saliese disparada hacia el cielo, en cuanto alcanzó cierta altura la congelé antes de que cayera, formando una pared de hielo perfectamente circular a nuestro alrededor. Sólo quedaba una abertura arriba y confiaba en que Al fuera capaz de sellarla o por lo menos encargarse de ese punto.
- Perdona esta pausa, es muy descortés por mi parte ignorar a una dama en apuros. - Comenté haciendo énfasis en la última palabra.
Tras eso me lancé de nuevo a por ella, lanzando una estocada con mi arma, ahora su filo brillaba con un naranja incandescente. No apuntaba a ningún lugar vital, me centraría en herir alguna extremidad o las alas.
- Resumen:
- Asumir daños. Saludar a Al y mandarle un mensaje. Hacer una pared de hielo. Atacar a Aki.
- Cosas usadas:
- Unchained Rage: La experiencia reunida en los combates ha enseñado a Arthur que, es mejor, dejar de concentrarse en contener su ira y usarla en su beneficio para mantenerse centrado en el combate. Como resultado los efectos de control tanto físicos (Presas, agarres, parálisis...) como mentales (Miedo, provocaciones, distracciones, ansiedad...) afectan a Arthur como si tuviese 10 niveles más (este efecto se incrementa en 1 nivel cada 4 niveles del personaje a partir de nivel 30.) Este ambito no afecta a haki del rey.
Como uso activo, si Arthur ha pasado tres turnos o más en un combate podrá usar su ira para librarse de un efecto de control 20 niveles superior a él una vez por combate. Si lo hace se volerá inmune a éstos durante el resto del turno y su siguiente golpe será un 25% más fuerte.
PU de haki de armadura: Armadura Ardiente: Puedo hacer que mi haki de armadura arda hasta los 500º, esta temperatura se puede incrementar en 500º reduciendo niveles de haki. Ejemplo: 500º Base -> Haki Perfecto/ 500º Base + 1000º -> Haki Desarrollado. (Temperatura de 1000º)
Trans Am: Arthur se concentra para redirigir la energía que absorbe del ambiente a sus músculos, logrando de ésta manera una mejora de x3 a la velocidad y a la fuerza durante un tiempo indefinido, pero dejándolo cansado tras un uso prolongado. Cuando Arthur usa esta técnica se rodea de un tenue brillo rojizo y deja un rastro de partículas brillantes (Escénico)
Loyal D.Edward
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Mientras miraba aún de reojo a la joven pelirroja, esperando ablandar con mis palabras sus frías y nada amigables intenciones, no tardó en aparecer en escena mi capitán y mejor amigo Xey, el cuál probablemente había estado observando la escena desde un segundo plano desde el principio, esperando el momento idóneo para intervenir. Llegó corriendo con un entusiasmo exagerado hasta apenas un par de pies de donde nos encontrábamos la joven tirana y yo. Impresionado con la entrada en escena de la amenazante joven, quiso verificar la realidad de los hechos al tiempo que me comentaba lo que ambos habíamos percibido con nuestros propios ojos.
-Oe oe aniki...-Me giré sobre mi posición para quedarme al frente de su figura.
-No creo que sea el momento mas adecuado para...-Le comenté algo pensativo, mientras mi cerebro analizaba los sucesos acontecidos a la velocidad de un caracol sedado.
-Volando...-Me dije mentalmente, visualizando de nuevo el suave aterrizaje de la colonizadora sobre cubierta.
-Para...-Volví a repetir con los ojos cerrados.
-¡¡PRRRRRRRR!!¡¡Es verdad!!¡¡Oe oe estabas volando!!¡¡Increibleeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!...¿Puedes hacerlo otra vez?Quiero contárselo a mis nietos algún día.-Mis ojos brillaban sincronizados con los de Xey, esperando algún tipo de despliegue de habilidades de la joven, que nos miraba con un gesto serio y frío, como si nada de lo que pudiésemos decir le influyese lo mas mínimo.
Antes de que la joven se pronunciase, unas zancadas tímidas y temblorosas se escucharon a nuestra espalda, se trataba de Saed, que se acercó con miedo a la zona donde nos encontrábamos, envuelto en sudores y con una bandeja que sujetaba con su mano derecha, manteniendo la restante a su espalda, gesto digno de la mas alta etiqueta.
Para la sorpresa de los presentes, extendió su brazo frente a la chica, ofreciéndole un te con pastas recién hecho que provocó que me colgase un pequeño hilo de baba. Xey refunfuñó alegando que aquellas eran sus pastas, queja inoportuna en aquel delicado momento.
-¡¡No seas egoista anik- Me frené en seco antes de terminar la frase. Mis fosas nasales se abrieron de par en par, captando el aroma del manjar.
-Espera,espera,espera....¿No serán pastas con chocolate,verdad Alfred?..-Mi lengua colgaba y mi cuerpo casi levitaba hasta acercarse a la bandeja. Saed asintió con la cabeza para después tragar una gran bocanada de saliva.
-El té es todo tuyo...-Dije volviendo a girarme hacia la desconocida.
-¡¡Pero lo que sea menos las pastas!!- Las palmas de mis manos se fusionaron por unos instantes, esperando la modestia y la piedad de la pelirroja mientras dos notorias lágrimas recorrían mis mejillas.
Sin vocalizar ni una sola sílaba y manteniendo su gesto intacto, la chica suspiró y acto seguido el suelo en contacto con su silueta comenzó a congelarse a un ritmo preocupante. Finalmente, agarró su espada para, con una hábil floritura, crear un muro de hielo por encima de nuestras cabezas.
Fue entonces cuándo se pronunció al respecto, manteniendo las intenciones que le habían traído a nuestro navío firmes e inmutables, ofreciendo la opción de ser sus esclavos como única evasión ante la muerte.
¿¿¡¡EHHHHHH??!!-Mis saltones ojos expresaban la sorpresa ante la inesperada respuesta de la desconocida.
-¿¡Como es posible que nos trates así después de ofrecerte nuestras mejores pastas?!¡¡Eres un monstruo sin corazón!!-Alcé el tono de voz para intentar hacerla entrar en razón, sin éxito.
De repente su ceño se frunció seguido del envaine de su arma. Se posicionó en un suspiro a apenas unos palmos de los tres allí presentes, liberando una densa y oscura niebla que mermaba todos mis sentidos.
Acerqué lentamente mi mano hacia Kiba, notando como instantes antes de tocar el frío mango de la katana, mi mano quedaba paralizada por completo sin sentido aparente.
-¿¡Que me pasa?!-Me pregunté en voz alta al percatarme de que no podía moverme, difuminando cualquier intención de una ofensiva contra la invasora. No quise afirmarlo en aquel momento, pero el miedo me paralizó durante aquellos instantes, consumiéndome en el interior de la niebla a tan solo unos pasos de mis compañeros.
Ante mi parálisis motriz, fui capaz de pensar fríamente la situación a pesar de ser fácilmente vulnerable a un ataque de la pirata.
-Quizás no debamos pelear...podríamos poner en peligro nuestro barco...y nos buscaríamos problemas con el pelirrojo y los suyos...además...Saed...-Mi mente recitaba las posibles consecuencias de un hipotético duelo.
-Mierda..no podemos ganar esta batalla.-Concluí finalmente en mis pensamientos envuelto en rabia. Instantes después mire a Xey y se formó una conexión instantánea, haciendo que rápidamente ambos comprendiésemos la situación de la misma manera.
-Creo que tu también te has dado cuenta...Aniki...-Me dije a mismo al ver el gesto de mi capitán, descifrandolo como si de un libro abierto se tratase.
-¡¡Está bien!!¡¡Te seguiremos¡¡-Le grité a la joven, que se encontraba algo difusa entre la niebla, esperando que acabase con aquel innecesario espectáculo. También percibía las taquicardias de Saed, que se encontraba tan solo un par de pasos por delante de Xey.
-¡¡Tranquilo Alfred, cálmate!!¡¡Si vuelves a desplegar tu poder reducirás la isla y toda la flota a cenizas, detente por favor!!¡¡Seguiremos a esta mujer con tal de no pelear, nuestro objetivo final es el mismo, no la mates!!.-El elegante mayordomo nato me miraba confuso entre la niebla, sin emitir ningún tipo de respuesta.
-A partir de ahora...¡¡Somos los caballeros de Katharina!!-Flexioné mis bíceps entre la niebla. Dicho aquello no quedó otra que esperar la respuesta de la joven, sobre la cuál tenía la esperanza que esta vez fuese algo mas razonable.
-Oe oe aniki...-Me giré sobre mi posición para quedarme al frente de su figura.
-No creo que sea el momento mas adecuado para...-Le comenté algo pensativo, mientras mi cerebro analizaba los sucesos acontecidos a la velocidad de un caracol sedado.
-Volando...-Me dije mentalmente, visualizando de nuevo el suave aterrizaje de la colonizadora sobre cubierta.
-Para...-Volví a repetir con los ojos cerrados.
-¡¡PRRRRRRRR!!¡¡Es verdad!!¡¡Oe oe estabas volando!!¡¡Increibleeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!...¿Puedes hacerlo otra vez?Quiero contárselo a mis nietos algún día.-Mis ojos brillaban sincronizados con los de Xey, esperando algún tipo de despliegue de habilidades de la joven, que nos miraba con un gesto serio y frío, como si nada de lo que pudiésemos decir le influyese lo mas mínimo.
Antes de que la joven se pronunciase, unas zancadas tímidas y temblorosas se escucharon a nuestra espalda, se trataba de Saed, que se acercó con miedo a la zona donde nos encontrábamos, envuelto en sudores y con una bandeja que sujetaba con su mano derecha, manteniendo la restante a su espalda, gesto digno de la mas alta etiqueta.
Para la sorpresa de los presentes, extendió su brazo frente a la chica, ofreciéndole un te con pastas recién hecho que provocó que me colgase un pequeño hilo de baba. Xey refunfuñó alegando que aquellas eran sus pastas, queja inoportuna en aquel delicado momento.
-¡¡No seas egoista anik- Me frené en seco antes de terminar la frase. Mis fosas nasales se abrieron de par en par, captando el aroma del manjar.
-Espera,espera,espera....¿No serán pastas con chocolate,verdad Alfred?..-Mi lengua colgaba y mi cuerpo casi levitaba hasta acercarse a la bandeja. Saed asintió con la cabeza para después tragar una gran bocanada de saliva.
-El té es todo tuyo...-Dije volviendo a girarme hacia la desconocida.
-¡¡Pero lo que sea menos las pastas!!- Las palmas de mis manos se fusionaron por unos instantes, esperando la modestia y la piedad de la pelirroja mientras dos notorias lágrimas recorrían mis mejillas.
Sin vocalizar ni una sola sílaba y manteniendo su gesto intacto, la chica suspiró y acto seguido el suelo en contacto con su silueta comenzó a congelarse a un ritmo preocupante. Finalmente, agarró su espada para, con una hábil floritura, crear un muro de hielo por encima de nuestras cabezas.
Fue entonces cuándo se pronunció al respecto, manteniendo las intenciones que le habían traído a nuestro navío firmes e inmutables, ofreciendo la opción de ser sus esclavos como única evasión ante la muerte.
¿¿¡¡EHHHHHH??!!-Mis saltones ojos expresaban la sorpresa ante la inesperada respuesta de la desconocida.
-¿¡Como es posible que nos trates así después de ofrecerte nuestras mejores pastas?!¡¡Eres un monstruo sin corazón!!-Alcé el tono de voz para intentar hacerla entrar en razón, sin éxito.
De repente su ceño se frunció seguido del envaine de su arma. Se posicionó en un suspiro a apenas unos palmos de los tres allí presentes, liberando una densa y oscura niebla que mermaba todos mis sentidos.
Acerqué lentamente mi mano hacia Kiba, notando como instantes antes de tocar el frío mango de la katana, mi mano quedaba paralizada por completo sin sentido aparente.
-¿¡Que me pasa?!-Me pregunté en voz alta al percatarme de que no podía moverme, difuminando cualquier intención de una ofensiva contra la invasora. No quise afirmarlo en aquel momento, pero el miedo me paralizó durante aquellos instantes, consumiéndome en el interior de la niebla a tan solo unos pasos de mis compañeros.
Ante mi parálisis motriz, fui capaz de pensar fríamente la situación a pesar de ser fácilmente vulnerable a un ataque de la pirata.
-Quizás no debamos pelear...podríamos poner en peligro nuestro barco...y nos buscaríamos problemas con el pelirrojo y los suyos...además...Saed...-Mi mente recitaba las posibles consecuencias de un hipotético duelo.
-Mierda..no podemos ganar esta batalla.-Concluí finalmente en mis pensamientos envuelto en rabia. Instantes después mire a Xey y se formó una conexión instantánea, haciendo que rápidamente ambos comprendiésemos la situación de la misma manera.
-Creo que tu también te has dado cuenta...Aniki...-Me dije a mismo al ver el gesto de mi capitán, descifrandolo como si de un libro abierto se tratase.
-¡¡Está bien!!¡¡Te seguiremos¡¡-Le grité a la joven, que se encontraba algo difusa entre la niebla, esperando que acabase con aquel innecesario espectáculo. También percibía las taquicardias de Saed, que se encontraba tan solo un par de pasos por delante de Xey.
-¡¡Tranquilo Alfred, cálmate!!¡¡Si vuelves a desplegar tu poder reducirás la isla y toda la flota a cenizas, detente por favor!!¡¡Seguiremos a esta mujer con tal de no pelear, nuestro objetivo final es el mismo, no la mates!!.-El elegante mayordomo nato me miraba confuso entre la niebla, sin emitir ningún tipo de respuesta.
-A partir de ahora...¡¡Somos los caballeros de Katharina!!-Flexioné mis bíceps entre la niebla. Dicho aquello no quedó otra que esperar la respuesta de la joven, sobre la cuál tenía la esperanza que esta vez fuese algo mas razonable.
- Resumen (Para la tirana Kath y Xey):
- -Xey y yo lo flipamos con el vuelo de Kath.
-El té con pastas no surte efecto, mas para nosotros e,e
-Kath no tiene corazón. En serio, es el diablo.
-Nos convertimos en los esclavos de la tirana, necesito chat ya.
-Me marco una pose cultureta.
Ummak Zor-El
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El alterado shandian estaba tan ocupado en sus propias rabietas de crío inmaduro, que no fue consciente del peligro que le acechaba desde uno de los mástiles de la embarcación. Ajeno a cualquier señal, como la inminente sobra que comenzaba a crecer exponencialmente bajo sus pies o el zumbido provocado por el agente al precipitarse desde su escondite, Ummak prosiguió obcecado en su búsqueda del hombre calvo que había atacado a Maki. Para cuando Hachiro estaba a punto de caer sobre él, a duras penas fue capaz de interponer su Burn Borad entre él y el agente.
Ummak se precipitó sobre el suelo de la cubierta tras recibir el impacto. Se levantó de suelo rabioso al sentir como su hombro izquierdo, lugar donde había apoyado su escudo, se le entumecía y como su brazo izquierdo se le agarrotaba totalmente. Aunque lo intentó un par de veces, era incapaz de moverlo con un mínimo de solvencia. Al contemplar que el color de las vestimentas del tipo que tenía en frente eran del mismo color negro que las del otro individuo sus ojos centellaron como brasas encendidas.
- ¿Tú ser rival de Ummak? – inquirió de forma tosca en lengua común – Tú no parecer un guerrero, eso facilitar combate para Ummak – espetó para soltar una estridente risotada, como si hubiera dicho algún chiste que tan solo entendía él.
“Los dioses estarán complacidos con el primer sacrificio de hoy” – se dijo así mismo mientras apuntaba a Hachiro con su Kamihageshii a la frente.
- ¡Kamo – Ikatteiru Hebi! – rugió dejándose llevar por su ira. El pelo de Ummak comenzó entonces a dividirse en ocho largos mechones de cinco metros con apariencia de serpientes. Los cuales se separaron en torno al salvaje formando un octógono, que cubriera cada uno de sus puntos ciegos.
- Adelante, enseña a Ummak lo que tienes – le retó orgulloso.
Ummak se precipitó sobre el suelo de la cubierta tras recibir el impacto. Se levantó de suelo rabioso al sentir como su hombro izquierdo, lugar donde había apoyado su escudo, se le entumecía y como su brazo izquierdo se le agarrotaba totalmente. Aunque lo intentó un par de veces, era incapaz de moverlo con un mínimo de solvencia. Al contemplar que el color de las vestimentas del tipo que tenía en frente eran del mismo color negro que las del otro individuo sus ojos centellaron como brasas encendidas.
- ¿Tú ser rival de Ummak? – inquirió de forma tosca en lengua común – Tú no parecer un guerrero, eso facilitar combate para Ummak – espetó para soltar una estridente risotada, como si hubiera dicho algún chiste que tan solo entendía él.
“Los dioses estarán complacidos con el primer sacrificio de hoy” – se dijo así mismo mientras apuntaba a Hachiro con su Kamihageshii a la frente.
- ¡Kamo – Ikatteiru Hebi! – rugió dejándose llevar por su ira. El pelo de Ummak comenzó entonces a dividirse en ocho largos mechones de cinco metros con apariencia de serpientes. Los cuales se separaron en torno al salvaje formando un octógono, que cubriera cada uno de sus puntos ciegos.
- Adelante, enseña a Ummak lo que tienes – le retó orgulloso.
- resumen:
- Tratar de bloquear a duras penas el ataque de Hachiro con su escudo (Burn Board)
- Enfadarse porque su brazo izquierdo no le responde.
- Retar oficialmente a Hachiro a un combate
- Generar ocho mechones de pelo de 5 metros con formas de serpiente a modo de defensa preventiva.
- Tratar de bloquear a duras penas el ataque de Hachiro con su escudo (Burn Board)
- Cósicas Usadas:
Kamo – Ikatteiru Hebi "Cabello – Serpientes Furiosas" :
Ummak divide su pelo en ocho largos mechones que toman tanto la apariencia como lo movimientos propios de las serpientes. Con esta técnica, el shandian es capaz de inmovilizar y zarandear a sus rivales elevándolos sobre su cabeza. Siendo cada mechón capaz de levantar una tercera parte del peso que el mismo podría levantar con sus propias manos. En caso de que lo que trate de levantar resulte más pesado, los mechones volverían a su estado original. La longitud de las “serpientes” es escalable de acuerdo a la tabla de la akuma.
Adry-sama
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Akuma no mi
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Nyx se había percatado de algo, pero no esperaba que se tratase de alguien que había traspasado las líneas defensivas. Al parecer, el sujeto se dedicaba a colocar extraños objetos en la plaza donde se realizaría la ejecución. Era realmente sospechoso, pero a la vez podría resultar peligroso, ya que se trataba de alguien no identificado que traspasó las defensas. No me gustaba pensar mal de la gente, pero, en mi opinión, era mejor pedir disculpas después que confiarse primero.
Por suerte mi compañero tendía a pensar como yo, y me pidió el Den Den Mushi que me habían entregado para así informar de la situación. Cualquiera podría haber pensado que por qué no íbamos nosotros, pero por un lado no debíamos descuidar nuestra posición, y otro, personalmente prefería no acercarme, ya que mi instinto me hacía pensar que era peligroso.
Cuando Nyx informó sobre el intruso, no tardamos mucho en obtener noticias de vuelta, aunque Nyx tuvo que insistir en la comunicación. Resultaba que el sujeto se había identificado como un sargento de la marina, y también mencionaban algo sobre fuegos artificiales. Todo me empezaba a oler a chamusquina. No tenía sentido. ¿Un marine colocando objetos pirotécnicos en la plaza del ajusticiamiento? Por suerte contaba con alguien inteligente como compañero. Nyx no solo dio a entender que pensaba como yo, sino que insistió en comprobar la situación de nuevo. Daba gracias por que no me hubiera tocado un compañero con pocas luces. También esperaba que fuera tan hábil como inteligente para la guerra que estaba teniendo lugar. Poco a poco los combates se iban acrecentando, y lentamente avanzaban los enemigos.
Otra cosa que me resultaba extraña era que aún no se supiera nada sobre el Ejército Revolucionario. Algo dentro de mí estaba convencido de que ya tendrían que haber hecho su movimiento, pero no era así. Tendría que resignarme a esperar. No podía obsesionarme con los revolucionarios cuando tenía amenazas reales tanto enfrente mío como por encima, de modo que debía estar alerta. Gracias a mi vista felina, era capaz de observar con cierta nitidez algunas de las escenas de mi alrededor. Ver los sucesos que me rodeaban me hizo percatarme de que debía percatarme de todo lo posible para que no me pillara nada desprevenido. Activé mi haki de observación, expectante de los acontecimientos, y seguí las recomendaciones de mi compañero para resguardarme y avisarle en caso de que los enemigos se aproximaran.
Por suerte mi compañero tendía a pensar como yo, y me pidió el Den Den Mushi que me habían entregado para así informar de la situación. Cualquiera podría haber pensado que por qué no íbamos nosotros, pero por un lado no debíamos descuidar nuestra posición, y otro, personalmente prefería no acercarme, ya que mi instinto me hacía pensar que era peligroso.
Cuando Nyx informó sobre el intruso, no tardamos mucho en obtener noticias de vuelta, aunque Nyx tuvo que insistir en la comunicación. Resultaba que el sujeto se había identificado como un sargento de la marina, y también mencionaban algo sobre fuegos artificiales. Todo me empezaba a oler a chamusquina. No tenía sentido. ¿Un marine colocando objetos pirotécnicos en la plaza del ajusticiamiento? Por suerte contaba con alguien inteligente como compañero. Nyx no solo dio a entender que pensaba como yo, sino que insistió en comprobar la situación de nuevo. Daba gracias por que no me hubiera tocado un compañero con pocas luces. También esperaba que fuera tan hábil como inteligente para la guerra que estaba teniendo lugar. Poco a poco los combates se iban acrecentando, y lentamente avanzaban los enemigos.
Otra cosa que me resultaba extraña era que aún no se supiera nada sobre el Ejército Revolucionario. Algo dentro de mí estaba convencido de que ya tendrían que haber hecho su movimiento, pero no era así. Tendría que resignarme a esperar. No podía obsesionarme con los revolucionarios cuando tenía amenazas reales tanto enfrente mío como por encima, de modo que debía estar alerta. Gracias a mi vista felina, era capaz de observar con cierta nitidez algunas de las escenas de mi alrededor. Ver los sucesos que me rodeaban me hizo percatarme de que debía percatarme de todo lo posible para que no me pillara nada desprevenido. Activé mi haki de observación, expectante de los acontecimientos, y seguí las recomendaciones de mi compañero para resguardarme y avisarle en caso de que los enemigos se aproximaran.
- Resumen:
- Observar como Nyx se hace cargo del intruso (Bleyd), quitarme de la cabeza los pensamientos de los revolucionarios, activar el haki de observación y estar atento a cualquier peligro que se acerque.
- Cosas Usadas:
- Haki Despertado: Permite escuchar la voz de los seres vivos de forma muy limitada. Concentrándose en un objetivo, el usuario podría prever sus acciones hostiles con un cuarto de segundo de antelación. Llegar a este nivel no requiere un entrenamiento, tan sólo llegar a una situación en la que pueda ser despertado.
Aki D. Arlia
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No pareció suceder nada. Toda la pasión que pudo inspirarle quedó grabada en un mísero cacho de hielo que lanzó a por el rubio. Extraña manera de demostrar afecto, pero eso no era asunto de Aki. Tenía otras cosas que atender.
Lo cierto es que fue espectacular. A una, todas las llamas que ella había convocado acudieron a él como atraídas por una fuerza invisible. ¿Maestro del fuego y del hielo? Que poder tan peculiar. Desde luego portaba una akuma no mi, aunque no caía en qué podía ocasionar tales poderes. Saltó en el aire, cayendo con fuerza en el suelo al volver. A nuestro alrededor, el agua brincó y se congeló en mitad de su descenso, rodeándonos de hielo por todas partes. Por todas, menos por una. Había un hueco encima de nosotros. Si el osito creía que se iba a quedar aguardando a que la arrinconara contra la pared, estaba muy equivocado.
Agarró los sai y los entrelazó delante de ella, parando el arma sin mucha dificultad. Retrocedió varios metros por el impacto, pero esencialmente se encontraba ilesa. Empujó hacia delante para librarse del arma y conseguir algo de espacio. En eso estaba cuando un olor peculiar llegó hasta ella. ¿Azúcar? ¿De dónde venía? No había duda, el osito que tenía delante era dulce por fuera y agrio por dentro. Quizás pudiera convertirle en caramelo.
Prendió sus sai antes de lanzarse a por él con ellos por delante. De nuevo, la corriente de energía hendiría el hielo y explotaría debajo de él, lanzándolo por los aires si no esquivaba. Pero tanto si lo hacía como si no, la pelirroja se lanzaría a por él con los sai prendidos en fuego infernal y alargados con energía. Trataría de cortarle en el abdomen o en el brazo si se le interponía, quemando la armadura que portaba y aprovechando para hundir el sai en su carne.
Lo cierto es que fue espectacular. A una, todas las llamas que ella había convocado acudieron a él como atraídas por una fuerza invisible. ¿Maestro del fuego y del hielo? Que poder tan peculiar. Desde luego portaba una akuma no mi, aunque no caía en qué podía ocasionar tales poderes. Saltó en el aire, cayendo con fuerza en el suelo al volver. A nuestro alrededor, el agua brincó y se congeló en mitad de su descenso, rodeándonos de hielo por todas partes. Por todas, menos por una. Había un hueco encima de nosotros. Si el osito creía que se iba a quedar aguardando a que la arrinconara contra la pared, estaba muy equivocado.
Agarró los sai y los entrelazó delante de ella, parando el arma sin mucha dificultad. Retrocedió varios metros por el impacto, pero esencialmente se encontraba ilesa. Empujó hacia delante para librarse del arma y conseguir algo de espacio. En eso estaba cuando un olor peculiar llegó hasta ella. ¿Azúcar? ¿De dónde venía? No había duda, el osito que tenía delante era dulce por fuera y agrio por dentro. Quizás pudiera convertirle en caramelo.
Prendió sus sai antes de lanzarse a por él con ellos por delante. De nuevo, la corriente de energía hendiría el hielo y explotaría debajo de él, lanzándolo por los aires si no esquivaba. Pero tanto si lo hacía como si no, la pelirroja se lanzaría a por él con los sai prendidos en fuego infernal y alargados con energía. Trataría de cortarle en el abdomen o en el brazo si se le interponía, quemando la armadura que portaba y aprovechando para hundir el sai en su carne.
- resumen:
- Contraatacar.
Cosas usadas:- Spoiler:
Ken o Teishi: Utiliza dos sai para interceptar golpes directos de espadas, katanas, y cualquier arma de ese estilo, mediante dos complejos movimientos de muñeca. Atrapa así la espada entre dos de los tres filos de los sai y la desvía de si misma.
Nivel 80: Capaz de interceptar cualquier ataque de espadas normales y mejoradas (Espada que arda, por poner un ejemplo.)
90.- Ámbito: Un asunto candente: Aki puede imbuir sus armas en el fuego infernal, colocándolas al rojo vivo y rodeándolas de un ligero halo de llamas. Cauterizan cualquier herida que toquen, rodeándola de quemaduras de primer grado. Pasivamente las manos de Aki se vuelven rojas y las armas obtienen el color característico del acero al rojo vivo.
-Forever burning: El fuego que envuelve los sai de Aki puede ahora aumentar hasta recubrir la parte de energía que en un principio alargaba estos. No la llega a tocar, solo la envuelve (Aki lo manipula para ello). Las quemaduras que inflige son ahora de segundo grado.Obtenida a partir del ámbito de nivel 90.
-Marca de la perdición: Aki carga hacia su oponente con el filo de sus dos sai alargado con energía. Al lanzar este ataque la energía concentrada en ambas armas escapa abriendo la tierra bajo sus pies en línea recta hasta su oponente, al que de la potencia lanza por los aires hasta tres metros.
Syxel
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Akuma no mi
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El haz de luz atravesó la proyección cómo si de una nube se tratase y continuó avanzando en mi dirección a una velocidad para nada despreciable. Por suerte pude reaccionar a tiempo, interponiendo la hoja de mi espada para detener su ataque. Aunque subestimé el poder de este y, a pesar de haber logrado frenarlo, su potencia fue suficiente para lanzarme varios metros hacia atrás. Durante unos instantes me revolví en el aire y temí caer al agua, pero logré volver a estabilizarme sobre este batiendo las alas y ganando altura de nuevo.
Desde mi posición volví a dirigir la mirada al marine, al que ahora podía identificar cómo el Vicealmirante Boat Knight, gracias a los gritos de apoyo de sus subordinados. Debían estar muy confiados si se permitían distraerse durante semejante batalla para vitorearle, error que seguramente pagarían muy caro. Encarándonos el uno al otro le mantuve la mirada durante unos instantes, hasta que finalmente decidí romper el silencio y dirigirme a él.
- La luz contra la oscuridad... demasiado tópico, ¿no crees? - comenté con tono divertido para, acto seguido, dejar que mi cuerpo volviese a cambiar. Llamas lo envolvieron por completo mientras la carne iba desapareciendo para dejar a la vista nada más que hueso y fuego. Al tiempo que todo a nuestro alrededor iba oscureciendo hasta quedar rodeados por la más oscura de las noches.
Estaba claro que no era un oponente al que pudiese menospreciar así que debía ir con todo, no a contenerme. La oscuridad que ahora nos envolvía me daba una considerable ventaja, pero una aún mayor era la movilidad. Mientras que yo podía volar, el se encontraba limitado a su embarcación. Hecho que además podía agravar si lograba reducir aún más su espacio... Con una sonrisa burlona en el rostro comencé a descender varios metros y bastó un pensamiento para que en su bote surgiesen una treintena de muertos que se abalanzarían sobre él. No esperaba que lograsen herirle, pero confiaba en que semejante sobrepoblación en su pequeño bote sería suficiente para distraerle mientras preparaba mi segundo ataque, reuniendo de nuevo energía y fuego oscuro en la hoja de mi espada. Y quien sabe, quizás simplemente se hundiese por el peso de sus nuevos polizones.
Desde mi posición volví a dirigir la mirada al marine, al que ahora podía identificar cómo el Vicealmirante Boat Knight, gracias a los gritos de apoyo de sus subordinados. Debían estar muy confiados si se permitían distraerse durante semejante batalla para vitorearle, error que seguramente pagarían muy caro. Encarándonos el uno al otro le mantuve la mirada durante unos instantes, hasta que finalmente decidí romper el silencio y dirigirme a él.
- La luz contra la oscuridad... demasiado tópico, ¿no crees? - comenté con tono divertido para, acto seguido, dejar que mi cuerpo volviese a cambiar. Llamas lo envolvieron por completo mientras la carne iba desapareciendo para dejar a la vista nada más que hueso y fuego. Al tiempo que todo a nuestro alrededor iba oscureciendo hasta quedar rodeados por la más oscura de las noches.
Estaba claro que no era un oponente al que pudiese menospreciar así que debía ir con todo, no a contenerme. La oscuridad que ahora nos envolvía me daba una considerable ventaja, pero una aún mayor era la movilidad. Mientras que yo podía volar, el se encontraba limitado a su embarcación. Hecho que además podía agravar si lograba reducir aún más su espacio... Con una sonrisa burlona en el rostro comencé a descender varios metros y bastó un pensamiento para que en su bote surgiesen una treintena de muertos que se abalanzarían sobre él. No esperaba que lograsen herirle, pero confiaba en que semejante sobrepoblación en su pequeño bote sería suficiente para distraerle mientras preparaba mi segundo ataque, reuniendo de nuevo energía y fuego oscuro en la hoja de mi espada. Y quien sabe, quizás simplemente se hundiese por el peso de sus nuevos polizones.
- Resumen:
- Blablabla y polizones para el bote.
Dexter Black
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No pudo sino asentir cuando le pidió unos minutos más. Al fin y al cabo, estaba cediendo de buena gana y retirándose con el rabo entre las piernas. Había actuado con bastante más altanería de la esperada en un primer momento, pero al parecer su fama era tan catastrófica que finalmente había decidido rendirse sin luchar. ¿Por qué lo temían tanto allá donde iba? No era un asesino, e incluso Émile era capaz de acercarse a la gente pasando desapercibido. ¿Por qué a él le costaba tanto? No tenía ningún sentido.
El sonido de un Den Den Mushi lo sacó de su ensimismamiento. El hombre armadura ya se había retirado, y la nave descendía. El aire estaba cada vez más enrarecido y al mismo tiempo se hacía más fácil respirar, y descolgó la tapa del pequeño caracol mientras se lo acercaba ligeramente a la cara.
-¿Sí?
Una voz cercana pero desconocida, como si la recordase de algo pero no fuese capaz de ubicarla. ¿Era la voz de aquel tipo? No, él hubiese llamado de forma que lo reconociese, se las habría arreglado para mostrar su verdadero genio y figura... ¿O no? No tenía nada claro, tan sólo que no se trataba de Minato. ¿Por qué lo toreaban de esa manera? No estaba dispuesto a hablar con un segundón, pero había un escasamente probable caso en el que el Comandante en Jefe o un miembro del Gorosei personalmente lo estuviera llamando. ¿Significaba eso que habían aceptado su propuesta? Aún era demasiado pronto para sonreír.
-No se equivoca- respondió, sonriente. El corazón le latía a mil por hora-. ¿Quién pregunta?
Había mirado a la muerte a los ojos no una ni dos veces, había escupido en su rostro de porcelana y había acabado con enemigos cuyo filo era poco menos que la guadaña del Destino cerniéndose sobre él. Pero el miedo llegaba ahora. Por una simple llamada. Por una simple pregunta. Síderos y Beros, la armadura corrupta que casi había logrado hacerle una herida profunda y el ángel exterminador en cuya presencia se encontraba profundamente debilitado... Había necesitado recurrir al ingenio por primera vez en años para sobrevivir, pero no había tenido miedo. Ahora sí. Mil doscientos soldados, la tripulación, los barcos... Si algo salía mal los había condenado a todos. Pero no podía esperar más tiempo.
-Te repetiré mis peticiones de forma sosegada, amigo- diría, si no llegaba a presentarse. Si lo hacía, tal vez, según quién fuese, lo trataría de usted-. Amnistía total para Fiordia y Blue Rose Pirates, pacto de armisticio y declaración formal de paz en un máximo de dos años- hizo una pausa. Se le había olvidado una cosa-. Y mi contramaestre quiere una esclava. Desea elegirla personalmente de entre todo el servicio de Mariejoa. Si el Gobierno Mundial está dispuesto a cumplir, tal vez esté dispuesto a colaborar una última vez con el Gobierno Mundial antes de retirarme a mi país.
-Deathstroke- diría, a través del vínculo telepático, si éste no lo había cortado-. En cuanto la nave gigante pise tierra operación de arrastre y los barcos se la llevan al Ojo.
-¿Qué me contestas? ¿Sí o no?
El sonido de un Den Den Mushi lo sacó de su ensimismamiento. El hombre armadura ya se había retirado, y la nave descendía. El aire estaba cada vez más enrarecido y al mismo tiempo se hacía más fácil respirar, y descolgó la tapa del pequeño caracol mientras se lo acercaba ligeramente a la cara.
-¿Sí?
Una voz cercana pero desconocida, como si la recordase de algo pero no fuese capaz de ubicarla. ¿Era la voz de aquel tipo? No, él hubiese llamado de forma que lo reconociese, se las habría arreglado para mostrar su verdadero genio y figura... ¿O no? No tenía nada claro, tan sólo que no se trataba de Minato. ¿Por qué lo toreaban de esa manera? No estaba dispuesto a hablar con un segundón, pero había un escasamente probable caso en el que el Comandante en Jefe o un miembro del Gorosei personalmente lo estuviera llamando. ¿Significaba eso que habían aceptado su propuesta? Aún era demasiado pronto para sonreír.
-No se equivoca- respondió, sonriente. El corazón le latía a mil por hora-. ¿Quién pregunta?
Había mirado a la muerte a los ojos no una ni dos veces, había escupido en su rostro de porcelana y había acabado con enemigos cuyo filo era poco menos que la guadaña del Destino cerniéndose sobre él. Pero el miedo llegaba ahora. Por una simple llamada. Por una simple pregunta. Síderos y Beros, la armadura corrupta que casi había logrado hacerle una herida profunda y el ángel exterminador en cuya presencia se encontraba profundamente debilitado... Había necesitado recurrir al ingenio por primera vez en años para sobrevivir, pero no había tenido miedo. Ahora sí. Mil doscientos soldados, la tripulación, los barcos... Si algo salía mal los había condenado a todos. Pero no podía esperar más tiempo.
-Te repetiré mis peticiones de forma sosegada, amigo- diría, si no llegaba a presentarse. Si lo hacía, tal vez, según quién fuese, lo trataría de usted-. Amnistía total para Fiordia y Blue Rose Pirates, pacto de armisticio y declaración formal de paz en un máximo de dos años- hizo una pausa. Se le había olvidado una cosa-. Y mi contramaestre quiere una esclava. Desea elegirla personalmente de entre todo el servicio de Mariejoa. Si el Gobierno Mundial está dispuesto a cumplir, tal vez esté dispuesto a colaborar una última vez con el Gobierno Mundial antes de retirarme a mi país.
-Deathstroke- diría, a través del vínculo telepático, si éste no lo había cortado-. En cuanto la nave gigante pise tierra operación de arrastre y los barcos se la llevan al Ojo.
-¿Qué me contestas? ¿Sí o no?
- Resumen:
- Repetir las condiciones al desconocido. Ordenar llevarse la nave.
Tobías Thorn
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- Vaya un monstruo - pensé cuando vi al pirata arrancarse uno de los "arpones" de sirope como si nada de la pierna, pero aún más sorprendente fue el verlo andar como si nada tras lanzarme mis propias armas, las cuales redirigí hacia el suelo formando un charco más de sirope.
Su osadía era tal, que no dudó en acercarse tras recibir nuestros ataques de forma indemne y soltarnos una parrafada con la que nos quedaba en vergüenza a todos los presentes. Incluso llegó a permitirse el lujo de ponerse a charlar con un animalejo nauseabundo al lado del charco de sirope que había generado con anterioridad. Si no fuese por mi amor a los animales ese bicho ya estaría muerto nada más metérselo en la boca, pero esos turbios pensamientos donde una morsa era atravesada por múltiples púas de sirope quedaron en segundo plano cuando el pirata del parche se lanzó a por Bizvan de frente.
-¿Pero qué pollas estás haciendo Kimura? - espeté de malhumor cuando vi que hasta Wyrm, la última incorporación, se lanzó en defensa de mi querido nakama mientras él seguía en la misma posición que antes.
No podía creer que se mantuviese impertérrito observando como luchábamos a muerte con uno de los piratas más temibles de todos los mares. Según se decía solo el Yonkou Dexter Black estaba a su altura... Y eso nos dejaba en una posición desvalida ante tal poder. Si queríamos sobrevivir necesitaríamos cooperar como la manada que supuestamente éramos, pero el capitán volvía a dejar mucho que desear si seguía manteniendo esa actitud. ¿Al final Taiga tendría razón sobre él? Fue mi último pensamiento antes de actuar en contra del pirata, porque si algo tenía claro es que no iba a dejar a Bizvan en la estacada aunque me costase la vida.
Sin dudarlo un segundo actué utilizando el sirope que había estado lamiendo el animal, dándole la forma de dos enormes tentáculos de pulpo de color parduzco y lanzándolo desde su espalda en busca de atenazarlo con ellos, aprovechando que había salido en línea recta y dejado atrás dicho charco, con la intención de envolverlo por cualquier zona, ya que este había creado una pantalla de un material carmesí para que no le lanzase más proyectiles.
- No te escaparás - dije en un murmullo mientras activaba mi ámbito de akuma junto al endurecimiento con la intención de destrozarle los huesos si conseguía envolverlo con mi sirope, aunque ahí no quedó mi movimiento, puesto que tras comprobar como mi compañero salía volando sin que pudiese hacer nada generé un chorro a propulsión de sirope con mis dos manos con la intención de llenarlo a él y toda la zona a su alrededor mientras activaba mi técnica Sutikkī, esperando entorpecer sus movimientos con la pegajosidad que confería dicha técnica.
Su osadía era tal, que no dudó en acercarse tras recibir nuestros ataques de forma indemne y soltarnos una parrafada con la que nos quedaba en vergüenza a todos los presentes. Incluso llegó a permitirse el lujo de ponerse a charlar con un animalejo nauseabundo al lado del charco de sirope que había generado con anterioridad. Si no fuese por mi amor a los animales ese bicho ya estaría muerto nada más metérselo en la boca, pero esos turbios pensamientos donde una morsa era atravesada por múltiples púas de sirope quedaron en segundo plano cuando el pirata del parche se lanzó a por Bizvan de frente.
-¿Pero qué pollas estás haciendo Kimura? - espeté de malhumor cuando vi que hasta Wyrm, la última incorporación, se lanzó en defensa de mi querido nakama mientras él seguía en la misma posición que antes.
No podía creer que se mantuviese impertérrito observando como luchábamos a muerte con uno de los piratas más temibles de todos los mares. Según se decía solo el Yonkou Dexter Black estaba a su altura... Y eso nos dejaba en una posición desvalida ante tal poder. Si queríamos sobrevivir necesitaríamos cooperar como la manada que supuestamente éramos, pero el capitán volvía a dejar mucho que desear si seguía manteniendo esa actitud. ¿Al final Taiga tendría razón sobre él? Fue mi último pensamiento antes de actuar en contra del pirata, porque si algo tenía claro es que no iba a dejar a Bizvan en la estacada aunque me costase la vida.
Sin dudarlo un segundo actué utilizando el sirope que había estado lamiendo el animal, dándole la forma de dos enormes tentáculos de pulpo de color parduzco y lanzándolo desde su espalda en busca de atenazarlo con ellos, aprovechando que había salido en línea recta y dejado atrás dicho charco, con la intención de envolverlo por cualquier zona, ya que este había creado una pantalla de un material carmesí para que no le lanzase más proyectiles.
- No te escaparás - dije en un murmullo mientras activaba mi ámbito de akuma junto al endurecimiento con la intención de destrozarle los huesos si conseguía envolverlo con mi sirope, aunque ahí no quedó mi movimiento, puesto que tras comprobar como mi compañero salía volando sin que pudiese hacer nada generé un chorro a propulsión de sirope con mis dos manos con la intención de llenarlo a él y toda la zona a su alrededor mientras activaba mi técnica Sutikkī, esperando entorpecer sus movimientos con la pegajosidad que confería dicha técnica.
- Resumen:
- Maldigo a Kimura por no hacer nada y me reprimo para no matar a Franklyn
Arriba el PACMA. Luego uso el sirope ya generado para formar dos tentáculos afectados con mi ámbito para intentar atenazar y reventar a Arri, al igual que lanzo sirope como cual aspersor usando mi técnica Sutikkī para intentar entorpecer sus movimientos.- Cosicas usadas:
- Ámbito akuma (Grado 6):
Pasiva: Los matices que adquiere el sirope de Tobías es aún mayor. Ahora dota de más credibilidad sus creaciones y las texturas y colores mejoran, ocasionando que muy pocos noten la diferencia, es decir, solo se percatarán los user con el oficio adecuado a los que Tobías no les saque más de diez niveles de diferencia; a excepción de los que tengan una excelencia relacionada con el material a emular. Estos se percatan aún teniendo veinte level menos.
Activa: La presión que ejerce con su sirope ha aumentado. Ahora objetos mucho más resistentes son doblados y fracturados (hasta 9 en la escala Mohs)
Sutikkī : El sirope de Tobías se vuelve extremamente pegajoso, haciendo que para poder quitarlo de una superficie haya que pegarlo en otra (No podrías simplemente sacudir el brazo y quitártelo de encima por ejemplo), al igual que le da la resistencia de aguantar una tensión de 200 kilos.
Liv L Astrid
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Aquel segundo ataque que realicé contra el sistema terminó de cortar por completo el sistema de dirección, mi trabajo había terminado en aquel barco. Ahora solo me quedaba salir de ahí para que no pudiese inculparme de aquello.
-Eres una bestia – me dijo Trece mientras no acercamos hacia las escaleras para subir - Hay había más cosas que la dirección del barco.
-¿Y qué? – le pregunté. – Ahora calladita, tenemos que pasar desapercibidas.
La niña se callo y comenzó a seguirme, comencé a subir las escaleras para subir al siguiente nivel y noté como el barco realizó un movimiento raro por no poder girar “se tienen que haber dado cuenta ya” pensé cuando terminé de subir las escaleras. Justo al hacerlo noté también que la velocidad de la embarcación disminuyó, debía de darme prisa en moverme, aproveché la habilidad de kami-e, quedándome de una forma más ligera para moverme mejor entre la mercancía.
Con la rapidez que pude subí hasta la cubierta en la que se encontraban las armas y municiones del barco y me adentré por esta para salir de la vista de quienes pudiesen bajar a echar un vistazo a la sala donde había destruido la dirección. Una vez en allí fingí que buscaba armas y revisaba munición para pasar desapercibida.
-Eres una bestia – me dijo Trece mientras no acercamos hacia las escaleras para subir - Hay había más cosas que la dirección del barco.
-¿Y qué? – le pregunté. – Ahora calladita, tenemos que pasar desapercibidas.
La niña se callo y comenzó a seguirme, comencé a subir las escaleras para subir al siguiente nivel y noté como el barco realizó un movimiento raro por no poder girar “se tienen que haber dado cuenta ya” pensé cuando terminé de subir las escaleras. Justo al hacerlo noté también que la velocidad de la embarcación disminuyó, debía de darme prisa en moverme, aproveché la habilidad de kami-e, quedándome de una forma más ligera para moverme mejor entre la mercancía.
Con la rapidez que pude subí hasta la cubierta en la que se encontraban las armas y municiones del barco y me adentré por esta para salir de la vista de quienes pudiesen bajar a echar un vistazo a la sala donde había destruido la dirección. Una vez en allí fingí que buscaba armas y revisaba munición para pasar desapercibida.
- resumen:
- Subir a la cubierta donde se encuentran las armas y municiones de para desviar la atención de mí, para ello finjo que estoy revisando armas y munición (me gustaría saber que voy viendo en las cajas y en el lugar de armas y armaduras).
Balagus
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Un suave pero insistente pitido en los oídos me advertía de que, a pesar de los rudimentarios tapones que había tenido la previsión de ponerme en cuanto el intercambio de artillería se recrudeció, el estruendo continuo empezaba a pasarme cierta factura física. Por fortuna, mis recios brazos no se quejaban de la labor física a la que estaban sometidos, y la sonrisa regresaba a mi gesto cada vez que una explosión levantaba marines, o sus pedazos, por los aires.
Sin embargo, todo júbilo llegaba a su fin: por un lado, un rugido no demasiado lejano desvió un momento nuestra atención hacia la retaguardia, donde los poderosos barcos de guerra de la Marina aparecían para apoyar a los suyos. Por el otro, entre el humo de los cañones y los estallidos de agua se dejó ver la superficie helada tras los barcos.
"Destino alcanzado."
- ¡Girad el timón, maniobrad el barco! -Ordené entre gritos, antes de volver a disparar.- ¡Rodead a los marines por detrás y usadlos de escudo contra los acorazados!
Apenas nuestra tripulación comenzó a responder a mis bramidos, detuve uno de los que más experiencia e idea parecían tener de los alrededores.
- Contacta con el resto de barcos por Den Den Mushi. Necesitamos avisarles de la maniobra y de que se dividan para cubrir la retaguardia por ambos flancos.
Tras la intervención, la embarcación giró bruscamente para trazar la nueva trayectoria, obligándome a buscar un asidero próximo para no caerme. Desde la borda, pude apreciar la proximidad con los navíos enemigos y dar paso a una nueva idea en mi mente.
"Espero alcanzarles con esto."
Dejando momentáneamente el cañón en el suelo, desenrollé el ancla de mi brazo y la alcé en el aire, girándola cada vez más rápido. Cuando hubo adquirido la velocidad suficiente, arrojé su extremo hacia el castillo de popa del buque marine más próximo, con intención de clavarla en su madera y, con mi fuerza, servir de punto de apoyo para que el nuestro virase mejor.
Sin embargo, todo júbilo llegaba a su fin: por un lado, un rugido no demasiado lejano desvió un momento nuestra atención hacia la retaguardia, donde los poderosos barcos de guerra de la Marina aparecían para apoyar a los suyos. Por el otro, entre el humo de los cañones y los estallidos de agua se dejó ver la superficie helada tras los barcos.
"Destino alcanzado."
- ¡Girad el timón, maniobrad el barco! -Ordené entre gritos, antes de volver a disparar.- ¡Rodead a los marines por detrás y usadlos de escudo contra los acorazados!
Apenas nuestra tripulación comenzó a responder a mis bramidos, detuve uno de los que más experiencia e idea parecían tener de los alrededores.
- Contacta con el resto de barcos por Den Den Mushi. Necesitamos avisarles de la maniobra y de que se dividan para cubrir la retaguardia por ambos flancos.
Tras la intervención, la embarcación giró bruscamente para trazar la nueva trayectoria, obligándome a buscar un asidero próximo para no caerme. Desde la borda, pude apreciar la proximidad con los navíos enemigos y dar paso a una nueva idea en mi mente.
"Espero alcanzarles con esto."
Dejando momentáneamente el cañón en el suelo, desenrollé el ancla de mi brazo y la alcé en el aire, girándola cada vez más rápido. Cuando hubo adquirido la velocidad suficiente, arrojé su extremo hacia el castillo de popa del buque marine más próximo, con intención de clavarla en su madera y, con mi fuerza, servir de punto de apoyo para que el nuestro virase mejor.
- Resumen:
- - Reorganizar a la tripulación para girar el barco entre el hielo y las naves de la Marina, y que se dispongan hacia el lado correcto para disparar.
- Ordenar avisar por Den Den Mushi al resto de la flota de la maniobra.
- Usar el ancla de guerra para intentar atrapar el barco marine más próximo y usarlo para virar más rápido. (Alcance de cadena de 20 metros)
Zack Suky
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- Maldita chatarra - espeté cuando comprobé que el arma era capaz de cortar limpiamente a aquel armatoste.
Lo cierto es que bajo el filo de Lengua Demoníaca casi todos los materiales se comportan como simple mantequilla en el desayuno, pero tampoco pensaba venirme a abajo mientras quedasen más robots que machacar y de los que poder quedarme sus componentes. Serían nuevas piezas para mi colección, por lo que el ansia de batalla iba creciendo en mí a cada estocada que daba.
Noté como el músico se colocaba a mi lado para proporcionarme apoyo, aunque viendo los resultados que conseguía casi parecía que más bien buscaba cobijo para no acabar hecho un fiasco. Aún le quedaba mucho que mejorar si quería que algún día cruzásemos nuestras espadas para ver quien se merecía el puesto vacante que había dejado Drake y la desaparecida Sarah, por lo que decidí que no lo empujaría de mi lado e intentaría protegerlo si se daba el caso. Dudaba de que Arri no me diese un correctivo si dejaba morir a su última aberración... Aunque viendo como se "preocupaba" por nosotros quizás se la sudásemos más de lo que creía.
Fuese lo que fuese, si veía que el sapo se veía superado por usar un arma de tan mala calidad le ofrecería una de las mías. Dudaba que pudiese sujetar firmemente cualquiera de mis nodachis, pero precisamente tenía en mi posesión un par de ellas que sí que podría usar. Las dos eran recuerdos de mis batallas del pasado, por lo que si llegaba a dejarle alguna iría acompañada de una severa amenaza.
- Venga musiquillo. Debemos dejar el listón de los Sin Corazón bien alto - dije intentando infundir ánimos al otro espadachín. - Recuerda que si llega a pasarle algo al barco nos comeremos el marrón nosotros al no estar Franklin, así que agarra de forma firme tu espada y no retrocedas si no es necesario.
Si todo iba como hasta ahora no tendríamos problemas en acabar con los autómatas, ya que no éramos los únicos luchando en la cubierta de la nave voladora. El polizón y el tipo del parche parecían darlo todo también, por lo que si seguíamos así conseguiríamos despejar la cubierta de aquellos cacharros.
- Cuando acabemos, recuerda que debemos guardar todas las piezas posibles en nuestro barco - proseguí entre estocada y estocada dirigiéndome a sin poder evitar la emoción en la voz. - Estoy pensado en crear un juguetito nuevo... Y todo este material me viene de maravilla.
Lo cierto es que bajo el filo de Lengua Demoníaca casi todos los materiales se comportan como simple mantequilla en el desayuno, pero tampoco pensaba venirme a abajo mientras quedasen más robots que machacar y de los que poder quedarme sus componentes. Serían nuevas piezas para mi colección, por lo que el ansia de batalla iba creciendo en mí a cada estocada que daba.
Noté como el músico se colocaba a mi lado para proporcionarme apoyo, aunque viendo los resultados que conseguía casi parecía que más bien buscaba cobijo para no acabar hecho un fiasco. Aún le quedaba mucho que mejorar si quería que algún día cruzásemos nuestras espadas para ver quien se merecía el puesto vacante que había dejado Drake y la desaparecida Sarah, por lo que decidí que no lo empujaría de mi lado e intentaría protegerlo si se daba el caso. Dudaba de que Arri no me diese un correctivo si dejaba morir a su última aberración... Aunque viendo como se "preocupaba" por nosotros quizás se la sudásemos más de lo que creía.
Fuese lo que fuese, si veía que el sapo se veía superado por usar un arma de tan mala calidad le ofrecería una de las mías. Dudaba que pudiese sujetar firmemente cualquiera de mis nodachis, pero precisamente tenía en mi posesión un par de ellas que sí que podría usar. Las dos eran recuerdos de mis batallas del pasado, por lo que si llegaba a dejarle alguna iría acompañada de una severa amenaza.
- Venga musiquillo. Debemos dejar el listón de los Sin Corazón bien alto - dije intentando infundir ánimos al otro espadachín. - Recuerda que si llega a pasarle algo al barco nos comeremos el marrón nosotros al no estar Franklin, así que agarra de forma firme tu espada y no retrocedas si no es necesario.
Si todo iba como hasta ahora no tendríamos problemas en acabar con los autómatas, ya que no éramos los únicos luchando en la cubierta de la nave voladora. El polizón y el tipo del parche parecían darlo todo también, por lo que si seguíamos así conseguiríamos despejar la cubierta de aquellos cacharros.
- Cuando acabemos, recuerda que debemos guardar todas las piezas posibles en nuestro barco - proseguí entre estocada y estocada dirigiéndome a sin poder evitar la emoción en la voz. - Estoy pensado en crear un juguetito nuevo... Y todo este material me viene de maravilla.
- Resumen:
- Seguir destrozando los juguetitos de Corvo de la cubierta de Yuu, al igual que intentar infundir ánimos al sapo
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Por fortuna mi nakama Ed no tardó en fijarse también en los increíbles actos de la joven, quedando prendado de sus habilidades. Además, defendió las pastas con fiereza, algo que enorgullecería a cualquier capitán del mundo.
-Aniki, tú…- dije mientras intentaba contener las lágrimas, emocionado por aquel acto.
La emoción me duró poco, pues la chica rápidamente hizo su siguiente movimiento. Creó un muro de hielo que superaba nuestra altura en cuestión de segundos, enfriando el aire a su alrededor.
-Oe oe oe, volar no es tu único truco- dije asintiendo varias veces con la cabeza, en señal de aprobación.
Rápidamente caminó hasta ponerse entre nosotros, y una especie de niebla oscura comenzó a emanar de su cuerpo. Densa, no tardó en hacer su efecto. Noté cómo mis sentidos se embotaban y en cuestión de segundos estaba preso del miedo.
El problema era tanto el efecto de aquella niebla, como no saber por qué se producía. No hay nada a lo que se tema más que a lo desconocido, y en aquél caso la chica consiguió que su propósito funcionase aún mejor de lo que esperaba. Fue quizás por aquello que pude llegar a pensar en aceptar una de sus opciones, en vez de coger una de mis espadas y lanzarme al ataque.
-Aunque, quizás…- aun con todo lo que estaba pasando, había varias maneras de proseguir con todo aquello. Miré a Ed y por su expresión supe que había llegado a la misma conclusión. Hice un gesto con la cabeza y cuando estaba a punto de dirigirme a la chica, vi a Saed.
Su cuerpo estaba inmóvil, pero parecía que controlaba la situación. De repente movió su mano levemente, algo que ya había visto antes. Algo que…
-¡No, Saed!- estiré un brazo hacia él, intentando detenerle -¡¡Por favor, detente!! ¡La seguiremos si es necesario, pero no cargaremos con el peso de acabar con tantas vidas!- El diligente hombre alternaba miradas entre Ed y yo, seguramente planteándose si debía hacernos caso.
Finalmente pareció ceder, y Ed dijo en voz alta lo que todos estábamos pensando.
-¡Caballeros de Katharina!- dije también, llevando la palma de una mano a la cara y flexionando el otro brazo hacia un lado, esperando en aquella exacta posición hasta que la chica se pronunciase.
-Aniki, tú…- dije mientras intentaba contener las lágrimas, emocionado por aquel acto.
La emoción me duró poco, pues la chica rápidamente hizo su siguiente movimiento. Creó un muro de hielo que superaba nuestra altura en cuestión de segundos, enfriando el aire a su alrededor.
-Oe oe oe, volar no es tu único truco- dije asintiendo varias veces con la cabeza, en señal de aprobación.
Rápidamente caminó hasta ponerse entre nosotros, y una especie de niebla oscura comenzó a emanar de su cuerpo. Densa, no tardó en hacer su efecto. Noté cómo mis sentidos se embotaban y en cuestión de segundos estaba preso del miedo.
El problema era tanto el efecto de aquella niebla, como no saber por qué se producía. No hay nada a lo que se tema más que a lo desconocido, y en aquél caso la chica consiguió que su propósito funcionase aún mejor de lo que esperaba. Fue quizás por aquello que pude llegar a pensar en aceptar una de sus opciones, en vez de coger una de mis espadas y lanzarme al ataque.
-Aunque, quizás…- aun con todo lo que estaba pasando, había varias maneras de proseguir con todo aquello. Miré a Ed y por su expresión supe que había llegado a la misma conclusión. Hice un gesto con la cabeza y cuando estaba a punto de dirigirme a la chica, vi a Saed.
Su cuerpo estaba inmóvil, pero parecía que controlaba la situación. De repente movió su mano levemente, algo que ya había visto antes. Algo que…
-¡No, Saed!- estiré un brazo hacia él, intentando detenerle -¡¡Por favor, detente!! ¡La seguiremos si es necesario, pero no cargaremos con el peso de acabar con tantas vidas!- El diligente hombre alternaba miradas entre Ed y yo, seguramente planteándose si debía hacernos caso.
Finalmente pareció ceder, y Ed dijo en voz alta lo que todos estábamos pensando.
-¡Caballeros de Katharina!- dije también, llevando la palma de una mano a la cara y flexionando el otro brazo hacia un lado, esperando en aquella exacta posición hasta que la chica se pronunciase.
- Resumen (Kath y Ed):
- Reacciones ante la perversidad de Kath. Cosas muy serias.
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Los hombres empezaron a desembarcar en el hielo y con rapidez comenzaron a avanzar hacia la roca, sabían lo que tenían que hacer una vez llegasen allí, montar un puesto avanzado y esperar a la vuelta del capitán para que organizase las cosas mejor. Por otra parte, el vikingo había aceptado el subir a la enorme infraestructura que sobrevolaba el lugar. En su ascenso tuvo un breve encuentro con lo que parecían personas que habían saltado desde la nave.
-Parece que le temen al capitán – dije para mí mismo con una sonrisa al verlo
El vikingo no hizo nada contra estos y avanzó hasta el barco, Parecía que había llegado sin problemas. Tras verlo, me relajé un poco y saqué de uno de los bolsillos de la túnica uno de los libros que me había dado el genio hacía tiempo. Hacía bastante tiempo que no había podido leer, entre la reunión pirata a la que no nos había llamado, las reuniones de la banda para hacer los planes de futuro y demás cosas, no había tenido tiempo. Me recosté en donde me encontraba sentado y comencé a leer. Apenas había leído unas páginas cuando el capitán contactó conmigo de forma telepática.
-Señores. – dije cerrando el libro y levantándome – estad atentos a aquella nave – informé señalando la nave en la que estaban Worgulv y Dexter – en breves caerá, el capitán quiere que la arrastremos, parece ser que nos la llevamos a Fiordia, tended cuidado. – todo esto lo dije por el comunicado para que lo tuviesen en cuenta los que habían desembarcado con los soldados y se preparasen para ayudar en caso de ser necesario.
-Parece que le temen al capitán – dije para mí mismo con una sonrisa al verlo
El vikingo no hizo nada contra estos y avanzó hasta el barco, Parecía que había llegado sin problemas. Tras verlo, me relajé un poco y saqué de uno de los bolsillos de la túnica uno de los libros que me había dado el genio hacía tiempo. Hacía bastante tiempo que no había podido leer, entre la reunión pirata a la que no nos había llamado, las reuniones de la banda para hacer los planes de futuro y demás cosas, no había tenido tiempo. Me recosté en donde me encontraba sentado y comencé a leer. Apenas había leído unas páginas cuando el capitán contactó conmigo de forma telepática.
-Señores. – dije cerrando el libro y levantándome – estad atentos a aquella nave – informé señalando la nave en la que estaban Worgulv y Dexter – en breves caerá, el capitán quiere que la arrastremos, parece ser que nos la llevamos a Fiordia, tended cuidado. – todo esto lo dije por el comunicado para que lo tuviesen en cuenta los que habían desembarcado con los soldados y se preparasen para ayudar en caso de ser necesario.
- resumen:
- No hago nada relevante, sigo en el barco, veo lo hace Worgulv y escucho al capitán telepáticamente.
Vergil Borgia
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Necesitaba mejorar bastante, no había logrado hacer casi nada contra aquellos robots. Si sobrevivía a la guerra, quizás me fuera a entrenar un tiempo. Dicen que hay un dojo en alguna isla del East Blue famoso por entrenar a buenos espadachines. Quizás me convenía ir. Por otra parte, mi compañero les estaba produciendo un gran daño a los robots de aquella gran nave. ¿Era su habilidad o quizás el arma que portaba? Dicen que es el espadachín el que hace a la espada. El tejón me proporcionó ánimos pese a mi mal desempeño como combatiente. Teníamos que defender nuestro barco como fuera posible, al menos quería ayudar en eso aunque solo fuera haciendo retroceder a los enemigos.
En un momento, las máquinas abandonaron raudas la nave de nuestro nuevo aliado. ¿Por fin aquel tedioso asalto había acabado? El hombre del parche gritó que había que acabar con la nave para que este pudiese proporcionar apoyo aéreo y salvar el barco. Pero claro, ¿que podíamos hacer nosotros contra una nave de aquel calibre? Pensé quizás en ayudar a los sirvientes de nuestro aliado en repeler los proyectiles pero esa idea no era muy tentadora.
-¿Que crees que deberíamos hacer ahora, tejón? -
En un momento, las máquinas abandonaron raudas la nave de nuestro nuevo aliado. ¿Por fin aquel tedioso asalto había acabado? El hombre del parche gritó que había que acabar con la nave para que este pudiese proporcionar apoyo aéreo y salvar el barco. Pero claro, ¿que podíamos hacer nosotros contra una nave de aquel calibre? Pensé quizás en ayudar a los sirvientes de nuestro aliado en repeler los proyectiles pero esa idea no era muy tentadora.
-¿Que crees que deberíamos hacer ahora, tejón? -
- Resumen:
- Ver como los robots abandonan la nave y preguntarle a Zack sobre que hacer
Pyros Silver
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Mi ataque no había surtido efecto para mi desgracia, el tuerto lo desvió como si fuera nada hacia una roca que se partió en dos como si fuera mantequilla. Para empezar, esperaba desde un principio que mi ataque no hiciera nada pero me frustraba no poder hacer nada. Para mi temor, el pirata se centró en Biz y fue hacia él a gran velocidad. Un nudo se me formó en la garganta debido al miedo que me daba que pudiera hacerle trizas en un instante. El nuevo nakama intentó frenar su avance. Tenía muchas agallas el intentar detener el ataque de alguien cuyo nombre hace temblar tanto a marines como piratas de todo el mundo. Bizvan y Arribor chocaron y mi nakama salió volando varios metros. Me sentía inútil al no poder ayudar, vi como Tobías se preparaba para lanzar su nuevo ataque. Pensaba en volver a atacar con otra onda, ya que era un suicidio atacar cuerpo a cuerpo, pero no quería entorpecer el ataque de mi nakama.
Fui corriendo hacia donde había caído Biz para ver si estaba bien o necesitaba algún cuidado médico. En ocasiones como esta deseaba ser más fuerte. Si sobrevivía, le mandaría un mensaje al alto mando para solicitar un instructor.
Fui corriendo hacia donde había caído Biz para ver si estaba bien o necesitaba algún cuidado médico. En ocasiones como esta deseaba ser más fuerte. Si sobrevivía, le mandaría un mensaje al alto mando para solicitar un instructor.
- Resumen:
- Ver el combate e ir a comprobar si Biz está bien o necesita cuidados médicos
Gobierno
Piratas
Revos
Aquellos que estén en los helicópteros están ya sobre el hielo que rodea la isla. Los cañones de defensa abren fuego contra el enjambre, derribando primero algunos vacíos que actúan de señuelo, aunque no son del todo eficaces.
- Dretch, Kaori y Eric :
- La defensa de Eric funciona desviado las balas que pasan peligrosamente cerca de tu piel. Kaori tampoco parece tener problema para que su defensa funcione y su ataque para librarse de ser cortada en rodajas.
Dretch logra neutralizar al de la escopeta y alcanzar a Bob sin problemas. Al darle los primeros auxilios parece que al principio no funciona, pero tras unos segundo eternos empujando y soplando al ritmo de Staying alive el sabor de la sangre y la bilis llega a tu boca. Bob está vivo. Se incorpora y escupe algo más de sangre mientras se lleva la mano al pecho.
- Pensaba que había muerto… otra vez. En fin, Será mejor que tengáis una buena excusa para lo que habéis hecho o tendré que pasar por alto el hecho de que me has salvado chico. – Notáis una mirada bastante intimidante, varias de hecho, todas las de la tripulación son una presencia sobrecogedora. Tenéis la sensación de que vuestras vidas dependen de las siguientes palabras que salgan de vuestras bocas.
- Andry-Sama, Nyx y Bleyd:
- Parece ser que las palabras de Bleyd, así como el olor de Fluffle y los tacos logran quitar hierro al asunto, de todas formas ese es un lugar que es respetado por todos, un altar por así decirlo. Te piden que procures hacer las preparaciones limitadas a la iluminación, una ejecución es un ejemplo, no un espectáculo.
- Corvo :
- Poco a poco tu nave abandona la zona de peligro sobre Gray Rock, ahora si tiene que aterrizar lo hará sobre el mar helado. El hidrógeno líquido se expande rápidamente al contacto con la temperatura ambiente dejando un rastro de una gran nube blanca.
- Al :
- Te llaman al DDM, si contestas un oficial se identificará y te pedirá que hagas un agujero en la barrera de hielo de unos 20m de diámetro para que puedan pasar con un submarino, al parecer transportan al VIP. Su posición no está muy alejada de la tuya, algo apartada de la batalla.
- Kai and Bitches :
- Kai golpea al coloso de metal con una fuerza brutal, el impacto se nota por todo el barco. Varios trozos de metal salen disparados desmontando prácticamente la mitad derecha del pecho del gigante y su brazo. Pero algo pasa, la chapa y sus componentes se detienen en el aire, del interior de las entrañas ahora expuestas del gigante de metal salen unos arcos voltaicos que conectan con cada pieza metálica que ha salido volando (y más piezas metálicas de la zona) y las traen de vuelta, volviendo a posicionarlas en su sitio.
Kenzo la telaraña enmaraña los tobillos del gigante, pero dado que el ataque de Kai lo descompone más que desplazarlo simplemente se queda de pie en el sitio.
- Fenrir:
- - No se quien eres. – Dice la voz de una persona que sale por una de las puertas que conectan al puente de mando. – Pero como capitán no puedo permitir que sigas matando a mis hombres. – Mientras dice sus palabras varios reclutas comienzan a bajar a los botes salva vidas. El hombre viste un atuendo de capitán, de edad media, cabellos castaños y una cicatriz que le cruza la cara. Con una mano desenvaina la espada sin bajar la guardia y saca un DDM. – Aquí unidad G35 “Alma de Coby”, contacto desconocido, la amenaza seguramente es un nivel 3, solicito el empleo del código 4. – Cuelga y lo guarda para ponerse en guardia antes de lanzarse a por ti con un tajo descendente.
- Kenmei :
- Haber lo que dice no haber gente… hay una brigada entera luchando contra Arribor y los agentes y marines están rodeando a un tipo raro en el patíbulo. Casi hay más acción aquí que en otro sitio. Pero eso ahora no debería preocuparte. A tus espaldas escuchas un arma amartillándose y notas el frío tacto de un arma de fuego en tu espalda.
- Sabes, es de mala educación dejar a la gente a medias y marcharse sin más. No se cómo habéis averiguado que esa flota pertenece a la revolución, puede que ellos también tengan un topo. No puedo dejar que seas un incordio. Si eres bueno y te estás calladito no te pasará nada. – Hace una pausa, por el rabillo del ojo puedes ver un detonador. – También me plantearía el gritar, a no ser que no te importe volar en pedazos. Ahora levanta las manos y da la vuelta despacito.
- Jack y Ori:
- Ori, consigues evitar los daños de la granada y la oyes explotar. También oyes un par de gritos… parece que no todo el mundo ha salido indemne. Aunque no tienes forma de saber en que bando estaban los afectados. El pirata, por supuesto, ignora tu pregunta. Parece que no le gusta hablar. Tu tirón con la fuerza da resultado y baja al suelo. Llegas hacia él, pero antes de que puedas atacar su jetpack para evitar que lo use más, hace gala de una increíble agilidad. Hace el pino y gira sobre si mismo con las piernas extendidas y salta hacia ti, con sus pies/manos directos a tu cuello, buscando estrangularte.
Piratas
- Dexter :
- - Soy simplemente quien debe tomar la decisión que buscas. No te preocupes, no íbamos a dejar que Minato la tomase, es un niño demasiado pasional para estos asuntos. Si los acontecimientos suceden como deberían no tardarás en conocerme. – Hizo una breve pausa que no hizo más que añadir tensión a la situación. – Sin duda el hecho de que alguien llegue aquí y amenace a la Marina y al Gobierno es algo que nunca dejaríamos pasar. Por no menos no ese hombre. Pero por fortuna sabemos que un conflicto abierto entre ambos dejaría a ambas partes demasiado maltrechas. Comenzaremos con la Amnistía hacia los Blue Roses y el reconocimiento de Fiordia como una nación legítima a ojos del Gobierno Mundial, Una vez aclarado eso podremos comenzar con las negociaciones del armisticio como es debido. Pero es algo que no podremos tratar de una manera tan informal. Moveré los hilos para que las tropas del Gobierno no pongan un dedo sobre vosotros. Espero que todo esté así en orden. Volveremos a ponernos en contacto.
- Syxel :
- Una cantidad ingente de muertos surge en un navío con espacio para unas 4 personas como mucho haciendo que algunos caigan al agua por la simple falta de espacio. El resto forma una bola alrededor del caballero haciendo que su embarcación baje su velocidad. Pero de pronto una luz emerge de entre los cuerpos. Una onda de choque luminosa emerge del cuerpo del caballero mandando a volar los muertos (algunos en tu dirección) Tras eso Boat Knight lanza una estocada luminosa al cielo, tras eso una lluvia de espadas de luz comienza a caer sobre ti, las cuales cortan y queman todo lo que se encuentren independientemente de su resistencia al calor.
- Loyal, Kath y Xeyner:
- Mientras habláis escucháis un leve crujido a vuestro alrededor, si os fijáis en el agua que rodea ambos navíos os daréis cuenta que se ha congelado por completo.
- Blue Rose :
- Worgulv llega sin problemas a la nave para darle a Dexter su juguete, los tripulantes parecen estar evacuando, aunque bueno, si se da el caso de que alguien se meta en vuestro camino eres alguien que no reventará la nave en el proceso. Cerca de la nave de corvo está la de Yuu, y otra con un globo aparcada encima, parecen más piratas, y estáis pasando por encima de la base marine.
- Brynn y Nailah :
- La isla es relativamente pequeña y hay pocas zonas despejadas, como mucho el tejado de algún almacén se salva de la vigilancia de la gente, e incluso con esas puede que no tarden en descubriros. Por ahora parecen estar todos distraídos con Arribor, Bleyd y los helicópteros, así como la batalla del mar.
- Barco de Syxel :
- Balagus, al hacer la maniobra notas que tus hombros están a punto de dislocarse debido a la tremenda fuerza que está comunicando la cadena. Ayudas al barco a girar más rápido pero tampoco logras milagros. Todos escucháis como la madera roza peligrosamente el hielo.
- Zane y compañía:
- La isla es relativamente pequeña y hay pocas zonas despejadas, como mucho el tejado de algún almacén se salva de la vigilancia de la gente, e incluso con esas puede que no tarden en descubriros. Por ahora parecen estar todos distraídos con Arribor, Bleyd y los helicópteros, así como la batalla del mar. También existe la opción de ir por el hielo.
Revos
Aquellos que estén en los helicópteros están ya sobre el hielo que rodea la isla. Los cañones de defensa abren fuego contra el enjambre, derribando primero algunos vacíos que actúan de señuelo, aunque no son del todo eficaces.
- Maki, Ummak, AEG y Hachiro:
- En medio de vuestro combate el barco en el que vais choca repentinamente contra otro de los barcos revolucionarios, parándose ambos y abriendo una vía de agua en ambos. Al mismo tiempo uno de los barcos marines empieza a disparar al barco revolucionario, aunque algunas balas dan en el barco marine en el que estáis.
- Lily :
- Una vez estabilizada la situación en una de las naves te diriges a otra, pero hay algo raro. No ves daños de armas ni proyectiles enemigos. ¿Es posible que se trate de la maquinaria defectuosa? O puede que exista otra razón.
- Liv :
- Encuentras municiones normales para los cañones y pertrechos para armas más pequeñas. Muchas de las armas que encuentras son viejas, o de extraña procedencia, bastante variadas, se nota que son donaciones o armas recolectadas de otras maneras. Aunque no hay ninguna que llame la atención a primera vista.
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"Tiene que ser una broma", pensó, con cierta sorpresa. La maldita niña era la más fuerte de los presentes, y parecía ser la única que tenía una habilidad útil. Al final iba a tener que pegarle. Es decir, no podía ser una niña de verdad, ¿no? Seguro que solo lo parecía. ¿O es que los marines estaban tan desesperados? No, si habían capturado a un Yonko era porque contaban con gente fuerte. No necesitaban a una mocosa combatiente. ¿Y si solo parecía joven? O, mejor aún, ¿y si era un travesti? Eso sería mejor, porque se sentía más cómodo atizando a gente de cuya edad no dudaba.
"Vale va, le atizo", se dijo. "Si llora, paro".
Pero antes tenía que lidiar con las demás molestias. Había logrado mandar a volar a uno, pero aún quedaba otro. Un recién llegado con una aparatosa armadura que casi le hace tropezar decidió unirse a la fiesta lanzándole un ataque a distancia. Arribor tocó tierra tras golpear al primer marine y respondió con su propia onda de choque, similar, aunque sin el color verdoso, pero cargada con su fuerza y su mala baba. Bien, después de ése solo quedaban dos.
A pesar de que la rubia no sería un problema, el maldito sirope sí que era un incordio. Había pisado un pegote de esa cosa que ahora volaba por todas partes y se había quedado pegado al suelo. Claro que, le habría prestado más atención si un par de tentáculos de caramelo no estuviesen a punto de atraparlo.
Su sangre reaccionó antes que él. Guiado por su habilidad, que respondía con mayor rapidez que él, dio un potente salto en el momento en que esos tentáculos llegaban a él y, una fracción de segundo después, la sangre que formaba las guadañas de sus brazos formó un escudo que detuvo los tentáculos lo suficiente como para poder alejarse de ellos. No había tenido necesidad de ordenar a su cuerpo que se apartara, tan solo ver lo que se le venía encima. Era mucho más cómodo y rápido dejarse guiar por el instintivo manejo de su sangre para que moviese su cuerpo desde dentro. De hecho, volvió a manipular la sangre del interior de su cuerpo para que flotase y le impulsara por el aire con una burda técnica de vuelo improvisado. No era muy elegante, pero al menos así se mantendría lejos de esas cosas.
Una vez en el aire, con un trozo de suelo pegado a una bota por culpa del sirope y otros cuatro pegotes más adheridos a su cuerpo -dos en la espalda, uno en el torso y otro en el brazo izquierdo-, decidió que era absurdo dejar que siguiese atacándole así como así. Hizo que la pequeña barrera de sangre que antes había creado se dispersase súbitamente en estado líquido, de forma que lo normal era que empapase a la niña o supuesta niña, que era la que estaba al lado. Una vez estuviese cubierta por su sangre, ya no tendría que enfrentarse al dilema de golpear o no a una cria. Sería mucho más fácil que eso: solo tenía que hacer que su sangre presionara, que envolviera su cuello, ojos y brazos y ejerciese presión hasta que se desmayase. Al fin y al cabo, solo tenía que apretar.
"Vale va, le atizo", se dijo. "Si llora, paro".
Pero antes tenía que lidiar con las demás molestias. Había logrado mandar a volar a uno, pero aún quedaba otro. Un recién llegado con una aparatosa armadura que casi le hace tropezar decidió unirse a la fiesta lanzándole un ataque a distancia. Arribor tocó tierra tras golpear al primer marine y respondió con su propia onda de choque, similar, aunque sin el color verdoso, pero cargada con su fuerza y su mala baba. Bien, después de ése solo quedaban dos.
A pesar de que la rubia no sería un problema, el maldito sirope sí que era un incordio. Había pisado un pegote de esa cosa que ahora volaba por todas partes y se había quedado pegado al suelo. Claro que, le habría prestado más atención si un par de tentáculos de caramelo no estuviesen a punto de atraparlo.
Su sangre reaccionó antes que él. Guiado por su habilidad, que respondía con mayor rapidez que él, dio un potente salto en el momento en que esos tentáculos llegaban a él y, una fracción de segundo después, la sangre que formaba las guadañas de sus brazos formó un escudo que detuvo los tentáculos lo suficiente como para poder alejarse de ellos. No había tenido necesidad de ordenar a su cuerpo que se apartara, tan solo ver lo que se le venía encima. Era mucho más cómodo y rápido dejarse guiar por el instintivo manejo de su sangre para que moviese su cuerpo desde dentro. De hecho, volvió a manipular la sangre del interior de su cuerpo para que flotase y le impulsara por el aire con una burda técnica de vuelo improvisado. No era muy elegante, pero al menos así se mantendría lejos de esas cosas.
Una vez en el aire, con un trozo de suelo pegado a una bota por culpa del sirope y otros cuatro pegotes más adheridos a su cuerpo -dos en la espalda, uno en el torso y otro en el brazo izquierdo-, decidió que era absurdo dejar que siguiese atacándole así como así. Hizo que la pequeña barrera de sangre que antes había creado se dispersase súbitamente en estado líquido, de forma que lo normal era que empapase a la niña o supuesta niña, que era la que estaba al lado. Una vez estuviese cubierta por su sangre, ya no tendría que enfrentarse al dilema de golpear o no a una cria. Sería mucho más fácil que eso: solo tenía que hacer que su sangre presionara, que envolviera su cuello, ojos y brazos y ejerciese presión hasta que se desmayase. Al fin y al cabo, solo tenía que apretar.
- Resumen:
- Responder al ataque de Hamlet con otra onda de choque - Plantearse si Tobi será realmente una niña - Saltar para esquivar los tentáculos con más o menos éxito, defenderse de ellos con su sangre y manipularla dentro de sus venas para volar (con más de un pegote de caramelo pegado) - Hacer que el muro de sangre que antes puso entre él y Tobi "estalle" para empapar a Tobi - Si sucede esto, manipularla a distancia para que vaya hasta su cuello, ojos y brazos - Apretar malévolamente
Control Absoluto: Se trata de una versión mejorada de una técnica que ya posee. Esta mejora es una técnica pasiva en la que la propia sangre de Arribor acompaña sus movimientos continuamente y de forma automática, sin que siquiera lo note. Por ejemplo, si da una patada, la sangre que circule por su pierna se moverá en la misma dirección, acompañando al movimiento y literalmente empujando su pierna desde dentro para que la patada sea más rápida y fuerte, e igual ocurre con todos los movimientos (es como si él fuese una marioneta controlada desde dentro por su propia sangre, solo que es él mismo quien lleva el control) Debido a que ya posee una gran fuerza, esta solo aumenta levemente, pero la verdadera utilidad de esta técnica radica en que le proporciona una velocidad de reacción muy superior, pues puede usar su sangre para controlar su cuerpo y reaccionar antes de lo que lo haría cualquiera.
Control remoto: Puede utilizar la sangre que pierde o que lanza para atacar. No solo puede hacer que vuelva a su cuerpo ,sino que también puede manipular su forma y su movimiento a distancia.
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Me desperté bajo el agua atado de pies y manos. Se ve que al entrar en contacto con ella, mi cuerpo reaccionó e hizo que despertara. Por suerte era un gran nadador y era muy buen en la apnea. Inicié los movimientos para proceder a desatarme, salir del agua y llegar a mi pequeño barco velero. Me iría de aquel maldito sitio. No tenía nivel para meterme en una guerra de estas características. Lo sentía por Legim. Espero que puedan salvarlo. Pero esta era una guerra que yo no podía ganar.
Menos mal que aguantaba bien la respiración bajo el agua y daba gracias a dios de no ser usuario de akuma no mi, sino me habría ahogado allí en unos instantes. Intenté zafarme de lo que me tenía atado con mis garras, intentando cortarlo. Era bastante difícil aunque no imposible. Una vez conseguí cortar lo que me tenía aprisionado comencé a subir hacia la superficie para llegar hasta mi barco velero. Empezaba a no poder aguantar la respiración mucho mas tiempo, lo hacía durante un tiempo si, pero no era Dios como para hacerlo durante todo el rato.
Una vez en la superficie, cogí una gran cantidad de aire para mis pulmones, lo necesitaba. Había pasado demasiado tiempo aguantando la respiración y necvesitaba coger mucho aire. Respiré aliviado, me subí al barco velero y me alejé de aquel lugar lo más rápido que podía ir mientras murmuraba...
- Ahora mismo no puedo venceros Marina. Pero juro que entrenaré muy duro, hasta superar todos los límites de mi cuerpo y juro que vendré a por todos vosotros.
Mientras decía esas palabras, me alejaba en mi barco velero hacia dios sabía donde...
Menos mal que aguantaba bien la respiración bajo el agua y daba gracias a dios de no ser usuario de akuma no mi, sino me habría ahogado allí en unos instantes. Intenté zafarme de lo que me tenía atado con mis garras, intentando cortarlo. Era bastante difícil aunque no imposible. Una vez conseguí cortar lo que me tenía aprisionado comencé a subir hacia la superficie para llegar hasta mi barco velero. Empezaba a no poder aguantar la respiración mucho mas tiempo, lo hacía durante un tiempo si, pero no era Dios como para hacerlo durante todo el rato.
Una vez en la superficie, cogí una gran cantidad de aire para mis pulmones, lo necesitaba. Había pasado demasiado tiempo aguantando la respiración y necvesitaba coger mucho aire. Respiré aliviado, me subí al barco velero y me alejé de aquel lugar lo más rápido que podía ir mientras murmuraba...
- Ahora mismo no puedo venceros Marina. Pero juro que entrenaré muy duro, hasta superar todos los límites de mi cuerpo y juro que vendré a por todos vosotros.
Mientras decía esas palabras, me alejaba en mi barco velero hacia dios sabía donde...
- Resumen:
- He decidido abandonar el capítulo, yéndome de allí con mi barco velero.
Brynn
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La niebla impedía que los viajeros de las aerolíneas Brynn pudiesen observar algo más allá de un par de metros. Afortunadamente para ellos, la vista de ave del asesino divisó un tejado de lo que parecía ser un almacén. O un simple edificio con alguna utilidad en aquella isla.
Lo cierto era que al ser tan pequeña la isla y tras las declaraciones por parte de la marina sentenciando a mejor vida al famoso pirata Legim, sin rostro tenía claro que no habría un edificio sin algo interesante en su interior, todos tendrían su cometido. Y ahí entraban los piratas, cuyo trabajo sería, ni más ni menos, que averiguar si ocultaban algo de valor, o si se trataba de algún puesto de armas que desvalijar.
De cualquiera de las maneras, el vuelo parecía estar pronto a su fín. El majestuoso ave avisó a sus tripulantes que en breves segundos aterrizarían y, tras dar un giro, se dirigió al tejado de uno de los edificios, frenando su velocidad para no dar un fuerte impacto en este.
Una vez aterrizase -si fuese capaz de hacerlo y no viese nada sospechoso-, se dirigiría a Nailah y observaría todo lo que había a su alrededor, intentando visualizar los marines que había cerca y como actuar.
- Nailah, tenemos que estar juntos en todo momento. Si uno cae, los dos caemos. Si uno intenta ganar tiempo -comentó observándola fijamente-, el otro lo aprovecha. Si llega el punto y uno de los dos se tiene que sacrificar por el otro, tenemos que estar mentalizados de ello. Ahora bien, vamos a tomarnos unos minutos para observar todo. Vosotros dos -se dirigió a dos de los hombres que les acompañaban-, mirad el este. Nailah, observa el norte con quien quieras, y el resto el oeste. Quiero que os fijéis en cada marine que veais, que intentéis detectar si están de ronda, vigilando, o luchando, no sabemos si los piratas han tocado tierra ya. En cinco minutos comentaremos todo lo que hemos visto. Ah, se me olvidaba, como alguien haga un puto ruido, lo mato yo mismo.
La voz del asesino fue bastante calmada hasta el último punto, en el cual se pudo ver que realmente estaba algo nervioso. Nunca le había gustado trabajar en equipo, pero no tenía más remedio en aquella ocasión. Si bien era cierto que podía haberlo intentado solo, no tenía un botín claro, por lo que quizá, de conseguirlo, ni siquiera podría cargarlo. De cualquiera de las maneras, todo ya estaba hecho, solo faltaba esperar que nadie metiese la pata e intentar trazar un plan en función de los que los ojos de los intrépidos piratas contaran.
Veamos qué nos depara esto
Lo cierto era que al ser tan pequeña la isla y tras las declaraciones por parte de la marina sentenciando a mejor vida al famoso pirata Legim, sin rostro tenía claro que no habría un edificio sin algo interesante en su interior, todos tendrían su cometido. Y ahí entraban los piratas, cuyo trabajo sería, ni más ni menos, que averiguar si ocultaban algo de valor, o si se trataba de algún puesto de armas que desvalijar.
De cualquiera de las maneras, el vuelo parecía estar pronto a su fín. El majestuoso ave avisó a sus tripulantes que en breves segundos aterrizarían y, tras dar un giro, se dirigió al tejado de uno de los edificios, frenando su velocidad para no dar un fuerte impacto en este.
Una vez aterrizase -si fuese capaz de hacerlo y no viese nada sospechoso-, se dirigiría a Nailah y observaría todo lo que había a su alrededor, intentando visualizar los marines que había cerca y como actuar.
- Nailah, tenemos que estar juntos en todo momento. Si uno cae, los dos caemos. Si uno intenta ganar tiempo -comentó observándola fijamente-, el otro lo aprovecha. Si llega el punto y uno de los dos se tiene que sacrificar por el otro, tenemos que estar mentalizados de ello. Ahora bien, vamos a tomarnos unos minutos para observar todo. Vosotros dos -se dirigió a dos de los hombres que les acompañaban-, mirad el este. Nailah, observa el norte con quien quieras, y el resto el oeste. Quiero que os fijéis en cada marine que veais, que intentéis detectar si están de ronda, vigilando, o luchando, no sabemos si los piratas han tocado tierra ya. En cinco minutos comentaremos todo lo que hemos visto. Ah, se me olvidaba, como alguien haga un puto ruido, lo mato yo mismo.
La voz del asesino fue bastante calmada hasta el último punto, en el cual se pudo ver que realmente estaba algo nervioso. Nunca le había gustado trabajar en equipo, pero no tenía más remedio en aquella ocasión. Si bien era cierto que podía haberlo intentado solo, no tenía un botín claro, por lo que quizá, de conseguirlo, ni siquiera podría cargarlo. De cualquiera de las maneras, todo ya estaba hecho, solo faltaba esperar que nadie metiese la pata e intentar trazar un plan en función de los que los ojos de los intrépidos piratas contaran.
Veamos qué nos depara esto
- Resumen:
Aterrizar en el almacén e intentar divisar los movimientos de los marines (de haberlos, y siempre y cuando ellos no nos hayan visto aterrizar) para conseguir trazar un plan.
Osuka Sumisu
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- Madre mia Fred, llegó a ser una tía y podría dejar las bragas pegadas al techo- reaccionó al no poco épico segundo del tirador. Era poco pudoroso el comentario del sargento, pero después de todo, era Osu.
Los motores empezaron a provocar su ruido ensordecedor y el olor a combustible quemado se hacía en el aire. Tras minutos de un traqueteo molesto, la máquina se dio una sacudida y por fin echó a volar.
En un principio aquel vehículo podía ser estresante debido a su fragilidad y falta de capacidad ofensiva, pero el “tuc tuc tuc” que hacían era bastante tranquilizador. El sargento de piedra tendría que hablar con el equipo de ingenieros de Baltigo, para hacer una mejoras decentes a aquellas máquinas. Pese a la distancia, podía aun visualizar aquella titánica nave en la que el dragón azul había aterrizado y al parecer, conseguir que empezase a descender. Si conseguía semejante obra maestra, le pediría al Yonkou que le dejase inspeccionarla por sí cabría la posibilidad de hacer ingeniería inversa con ella. Sería una maravilla crear más de esas maravillas aéreas.
- Veamos piltrafillas, nuestra misión es, junto a las demás naves de asalto, provocar el mayor daño en Grey Rock, el Yonkou en sí es un objetivo secundario, por lo que no quiero que ninguno de vosotros haga el becerro. Aqui vuestras vidas son más importantes que la suya. En caso de rescatarlo, volveremos a Baltigo y dejaremos que los altos cargos decidan qué hacer con el -giro la cabeza hacia él, a ver si podían acabar ya la discussion de las municiones mal rolleras-. Lanzalas cuando veas conveniente, pero que esté a una distancia segura de donde aterrizamos. No quiero que ninguno de nuestras naves llegue a pisar alguno de los proyectiles si no llegasen a implosionar. En caso de emergencia, el equipo se dividirá en grupos de dos y estaremos atentos con el Den Den Mushi hasta reagruparnos.
Los motores empezaron a provocar su ruido ensordecedor y el olor a combustible quemado se hacía en el aire. Tras minutos de un traqueteo molesto, la máquina se dio una sacudida y por fin echó a volar.
En un principio aquel vehículo podía ser estresante debido a su fragilidad y falta de capacidad ofensiva, pero el “tuc tuc tuc” que hacían era bastante tranquilizador. El sargento de piedra tendría que hablar con el equipo de ingenieros de Baltigo, para hacer una mejoras decentes a aquellas máquinas. Pese a la distancia, podía aun visualizar aquella titánica nave en la que el dragón azul había aterrizado y al parecer, conseguir que empezase a descender. Si conseguía semejante obra maestra, le pediría al Yonkou que le dejase inspeccionarla por sí cabría la posibilidad de hacer ingeniería inversa con ella. Sería una maravilla crear más de esas maravillas aéreas.
- Veamos piltrafillas, nuestra misión es, junto a las demás naves de asalto, provocar el mayor daño en Grey Rock, el Yonkou en sí es un objetivo secundario, por lo que no quiero que ninguno de vosotros haga el becerro. Aqui vuestras vidas son más importantes que la suya. En caso de rescatarlo, volveremos a Baltigo y dejaremos que los altos cargos decidan qué hacer con el -giro la cabeza hacia él, a ver si podían acabar ya la discussion de las municiones mal rolleras-. Lanzalas cuando veas conveniente, pero que esté a una distancia segura de donde aterrizamos. No quiero que ninguno de nuestras naves llegue a pisar alguno de los proyectiles si no llegasen a implosionar. En caso de emergencia, el equipo se dividirá en grupos de dos y estaremos atentos con el Den Den Mushi hasta reagruparnos.
- RESUMEN:
Dar instrucciones y poquiño mas(?)
Dretch
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No sabía porque demonios se había dejado llevar por la situación de aquella manera. Pero si podía estar seguro de algo, era de que en aquel momento no se arrepentía de lo que había hecho. La vida de un buen hombre no merecía tener un final tan amargo. Y aunque se encontraban en mitad de una guerra y puede que Bob aún pudiera morir una vez más, al menos tendría la conciencia tranquila de saber que no había sido por su mano.
Incomodo, se pasó el dorso de la mano por la comisura de los labios en un intento por quitarse el sabor a sangre y bilis de su boca. Desde luego, no podía negar que besar a un muerto no fuera una experiencia peculiar, que esperaba no volver a repetir nunca más. Echando la vista atrás se percató de que Kaori se había desplazado hacia él para cubrirle en caso de ser necesario. Sin embargo, el acto de misericordia que había realizado para devolver a la vida a su capitán no parecía haber amilanado los ánimos del resto de la tripulación. Los cuales los miraban como chacales hambrientos, en espera del más leve susurro para lanzarse sobre su cuello. Es que significaba tan poco para aquellos criminales el respeto por la vida, se preguntaba el agente.
Dretch chasqueó la lengua y habló enfático:
- Escuchadme cuervos marinos, todo aquello por lo que siempre hemos luchado ha sido en aras de la libertad, de escapar de una vida clasista y opresiva que nos imponía que podíamos y no podíamos ser. En el momento que accedimos a formar esta flota cedimos nuestra libertad, pero ¿A cambio de que si puede saberse? ¿Por qué demonios os inclináis ante nadie? No importa la lealtad con la que sirváis a Zane, Syxel y al resto de esos ventajistas que se creen dignos de capitanear la flota, al final tan solo os ven como peones ¡Los peones de una partida que jamás conseguirán ningún beneficio! – exclamó con vehemencia, asegurándose de que su voz llegará a todas partes de la cubierta – Ya has muerto una vez Bob, asegúrate de que, si has de morir una segunda, al menos sea defendiendo tus ideales y nos los de otros ¡Nosotros, los Sin Corazón, le declaramos la guerra a toda aquella tripulación que no respete su bandera! ¿Qué haréis? ¿Os unís a nuestra cruzada? O por el contrario ¿Continuareis mancillando el nombre de la piratería?
Había hecho todo cuanto estaba en su mano en aquel barco. No era muy amigo de los populismos, pero necesitaba acabar con aquella alianza a cualquier precio. Si conseguía que alguien como Bob defendiera su postura, confiaba en que la palabra del capitán pirata se extendiera como la pólvora sobre el resto de tripulaciones.
Incomodo, se pasó el dorso de la mano por la comisura de los labios en un intento por quitarse el sabor a sangre y bilis de su boca. Desde luego, no podía negar que besar a un muerto no fuera una experiencia peculiar, que esperaba no volver a repetir nunca más. Echando la vista atrás se percató de que Kaori se había desplazado hacia él para cubrirle en caso de ser necesario. Sin embargo, el acto de misericordia que había realizado para devolver a la vida a su capitán no parecía haber amilanado los ánimos del resto de la tripulación. Los cuales los miraban como chacales hambrientos, en espera del más leve susurro para lanzarse sobre su cuello. Es que significaba tan poco para aquellos criminales el respeto por la vida, se preguntaba el agente.
Dretch chasqueó la lengua y habló enfático:
- Escuchadme cuervos marinos, todo aquello por lo que siempre hemos luchado ha sido en aras de la libertad, de escapar de una vida clasista y opresiva que nos imponía que podíamos y no podíamos ser. En el momento que accedimos a formar esta flota cedimos nuestra libertad, pero ¿A cambio de que si puede saberse? ¿Por qué demonios os inclináis ante nadie? No importa la lealtad con la que sirváis a Zane, Syxel y al resto de esos ventajistas que se creen dignos de capitanear la flota, al final tan solo os ven como peones ¡Los peones de una partida que jamás conseguirán ningún beneficio! – exclamó con vehemencia, asegurándose de que su voz llegará a todas partes de la cubierta – Ya has muerto una vez Bob, asegúrate de que, si has de morir una segunda, al menos sea defendiendo tus ideales y nos los de otros ¡Nosotros, los Sin Corazón, le declaramos la guerra a toda aquella tripulación que no respete su bandera! ¿Qué haréis? ¿Os unís a nuestra cruzada? O por el contrario ¿Continuareis mancillando el nombre de la piratería?
Había hecho todo cuanto estaba en su mano en aquel barco. No era muy amigo de los populismos, pero necesitaba acabar con aquella alianza a cualquier precio. Si conseguía que alguien como Bob defendiera su postura, confiaba en que la palabra del capitán pirata se extendiera como la pólvora sobre el resto de tripulaciones.
- resumen:
- Darse cuenta del circo que se ha montado a su alrededor.
- Emplear la elocuencia para tratar de venderles la idea de que están siendo utilizados por el resto de capitanes como Zane y Syxel como peones para sus fines egoístas.
- Apelar al espíritu de libertad en el que se basa la piratería para que se rebelen contra su propia flota, en nombre de Arribor por supuesto xD
- Darse cuenta del circo que se ha montado a su alrededor.
Ummak Zor-El
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El barco zozobró durante unos instantes y la cruel realidad de la guerra surgió a su alrededor. Gritos, choques de acero y cañonazos se sucedían de un lado a otro. Sus hermanos del clan de la Lágrima también estaban luchando. Si aquellos soldados miedosos eran capaces de sobreponerse a sus enemigos el no sería menos que ellos.
Dedicó entonces su atención hacia el hombre de negro que se encontraba frente a él.
¿Por qué demonios aquel guerrero aun no le había atacado? ¿Es que acaso no se había tomado en serio su desafío? A Ummak no le importaba lo más mínimo tener que emplear la fuerza para resolver sus problemas, le habían entrenado para defender a los suyos hasta la muerte. Después de todo, puede que Maki no fuese un shandian, pero era un hermano y no dudaría en enfrentar a todo aquel que se interpusiera en su camino. En el fondo, esperaba que el desprecio que aparentemente mostraba su rival al negarse a tomar la iniciativa fuese real, no estaba dispuesto a someterse a ningún extraño que había surgido de la nada.
En ese momento, Ummak, que había estado parado sobre la cubierta silencioso como una tumba, se cuadró en toda su estatura henchido de orgullo. Tan solo ejecutó un movimiento, dando un paso adelante mientras conservaba ese semblante siniestro que a tantos había aterrorizado. Los ocho mechones con forma de serpiente tomaron vida propia una vez más y comenzaron a enroscarse en torno a: antebrazos, bíceps, cuádriceps y pantorrillas. Formando una nueva capa de “pseudomúsculos” sobre extremidades, recuperando de esta forma el control de su brazo izquierdo. Aun no se había puesto a prueba, pero con aquel nuevo control de su propio cuerpo se sentía capaz de superar cualquier tipo de reto.
- ¡Guerreros de Shandora estar por encima de cualquier guerrero conocido! Tú deber prestar atención rostro pálido, quizás en otra vida tú poder poner en práctica algo de lo aprendido este día – se mofó, para poco después soltar un ensordecedor rugido de rabia, mientras sus músculos y sus pelos se tensaban. Basándose tan solo en la fuerza bruta, en un combate cara a cara, tenía la confianza de ser capaz de eliminar a aquel hombre de un solo golpe.
Sin nada más que nublara su mente salvo aquel combate, se abalanzó a grandes zancadas hacia Hachiro, mientras se preparaba para lanzar una potente onda de choque con su diestra. Sin embargo, durante su avance, su Kamihageshii no había parado de crecer, hasta llegar a su máxima extensión. Cuando sintió un ligero tirón en la empuñadura de su lanza, comprendió que el dial de corindón ya se había estirado diez metros a su espalda. Entonces, haciendo gala del nuevo dominio de su cuerpo, realizaría un amplio arco con su brazo derecho y trataría de estampar de forma sincronizada el enorme filo de la lanza de sus ancestros junto a una potente onda de choque sobre el lugar en el que se encontraba Hachiro. Tanto daba si lo esquivaba, como si no. Su intención era mandar aquel navío a las profundidades marinas de una vez por todas, junto con toda su tripulación.
Dedicó entonces su atención hacia el hombre de negro que se encontraba frente a él.
¿Por qué demonios aquel guerrero aun no le había atacado? ¿Es que acaso no se había tomado en serio su desafío? A Ummak no le importaba lo más mínimo tener que emplear la fuerza para resolver sus problemas, le habían entrenado para defender a los suyos hasta la muerte. Después de todo, puede que Maki no fuese un shandian, pero era un hermano y no dudaría en enfrentar a todo aquel que se interpusiera en su camino. En el fondo, esperaba que el desprecio que aparentemente mostraba su rival al negarse a tomar la iniciativa fuese real, no estaba dispuesto a someterse a ningún extraño que había surgido de la nada.
En ese momento, Ummak, que había estado parado sobre la cubierta silencioso como una tumba, se cuadró en toda su estatura henchido de orgullo. Tan solo ejecutó un movimiento, dando un paso adelante mientras conservaba ese semblante siniestro que a tantos había aterrorizado. Los ocho mechones con forma de serpiente tomaron vida propia una vez más y comenzaron a enroscarse en torno a: antebrazos, bíceps, cuádriceps y pantorrillas. Formando una nueva capa de “pseudomúsculos” sobre extremidades, recuperando de esta forma el control de su brazo izquierdo. Aun no se había puesto a prueba, pero con aquel nuevo control de su propio cuerpo se sentía capaz de superar cualquier tipo de reto.
- ¡Guerreros de Shandora estar por encima de cualquier guerrero conocido! Tú deber prestar atención rostro pálido, quizás en otra vida tú poder poner en práctica algo de lo aprendido este día – se mofó, para poco después soltar un ensordecedor rugido de rabia, mientras sus músculos y sus pelos se tensaban. Basándose tan solo en la fuerza bruta, en un combate cara a cara, tenía la confianza de ser capaz de eliminar a aquel hombre de un solo golpe.
Sin nada más que nublara su mente salvo aquel combate, se abalanzó a grandes zancadas hacia Hachiro, mientras se preparaba para lanzar una potente onda de choque con su diestra. Sin embargo, durante su avance, su Kamihageshii no había parado de crecer, hasta llegar a su máxima extensión. Cuando sintió un ligero tirón en la empuñadura de su lanza, comprendió que el dial de corindón ya se había estirado diez metros a su espalda. Entonces, haciendo gala del nuevo dominio de su cuerpo, realizaría un amplio arco con su brazo derecho y trataría de estampar de forma sincronizada el enorme filo de la lanza de sus ancestros junto a una potente onda de choque sobre el lugar en el que se encontraba Hachiro. Tanto daba si lo esquivaba, como si no. Su intención era mandar aquel navío a las profundidades marinas de una vez por todas, junto con toda su tripulación.
- resumen:
- Enterarse de que no está luchando solo.
- Ignorar el hecho anterior, y asumir que está luchando solo.
- Hacer el animalito de feria y tratar de hundir el barco en el que se encuentra, junto con toda su tripulación.
- Enterarse de que no está luchando solo.
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